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"La música Pop es para ovejas, y nosotros somos pastores disfrazados de lobos"
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“Breaking bad”: ¿El (narco)show debe continuar?

 
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Autor Mensaje
LaCon Sultante



Unido: 28 Nov 2010
Mensajes: 751

MensajePosted: Thu Jan 16, 2014 5:41 pm    Enviar tema: “Breaking bad”: ¿El (narco)show debe continuar? Responder citando

 

Un cáncer televisado que se vuelve negocio. Hace tiempo que las “series” de televisión yanquis (y no sólo) son escuelas ideológicas (falsa conciencia) y chatarra intelectual para las masas. Nada nuevo. Hace tiempo que la burguesía usa sus “medios” para exhibir impúdicamente todo género de aberraciones y para infiltrar valores (o anti-valores) convertidos en mercancías del morbo, muy rentables y muy premiadas por ellos mismos. De mal en peor.
“Breaking Bad” es una de esas series televisivas “exitosa”, según los parámetros mercantiles de la industria televisiva, y es una serie muy jugosa por la carga ideológica que cocina. Su éxito deriva de una muy sofisticada cadena de producción que hace malabares con los miedos, con los estereotipos y con las monstruosidades del crimen organizado, ahora convertido en puntero del “rating”. Es un producto con sobresaliente calidad narrativa, y dotación técnica, al que debemos observarle la siempre presente bendición que le otorga la DEA para calmar la doble moral del espectador común (o del pueblo-público) consumidor adicto al espectáculo de su propia desgracia. “De acuerdo con reportes de la ONU, en Estados Unidos, Canadá y Europa se queda la mayor parte de las ganancias de la venta de droga en el mundo, que en el caso de la cocaína representa 70% de los 72 mil millones de dólares traficados al año.” [1] Más los “daños colaterales”.

“Breaking Bad” viene a contarnos, involuntariamente, lo que le sucede al capitalismo en su totalidad y nos lo cuenta de la manera en que a la burguesía le encanta contar esas “cosas” que , principalmente, consiste en culpar de todos sus males a las “periferias” sociales: a los inadaptados; a los “losers”; a los inferiores y a los “latinos”. “Periferias” que son, a los ojos del “buen burgués”, nido de lacras que afean el paisaje con sus “disfunciones” y con su primitivismo intelectual, sexual, alimentario y laboral. La escoria misma. Y mientras la serie cuenta su “historia” narcótica, avanza como ofensiva ideológica discriminatoria, criminalizante y estigmatizante. La lucha de clases en acción televisada.

En el imaginario de “Breakin Bad” sólo los agentes de la DEA son “los honestos”. (En cerca de 60 horas de tele ni una palabra sobre las tropelías criminales de la DEA en Bolivia, Ecuador, Venezuela… México). Aparecen como el alma pura de la sociedad yanqui (la misma que financia y aplaude las guerras y crímenes globales) pero que, para los fines televisivos, sufre la maldición de tener que vigilar y combatir a esos bárbaros que arriman a sus tierras el menú más completo de narco-tentaciones con trafico de armas, trafico de personas y tráfico de órganos. Todo en un escenario cuidadosamente mexicanizado o latino-americanizado condimentado con dólares a mansalva. Galería con fetiches del simplismo y del maniqueísmo. Mientras tanto, la realidad no recibe premios: “Más de 121 mil muertos, el saldo de la narcoguerra”. [2]

Era de esperarse que una serie de televisión cuya audacia es mostrar, farandulizada, parte de las entrañas y la descomposición política del imperio, convirtiera en audacia su cinismo. No se priva de frases gruesas como “te obligan a lamerle el culo al patrón”, dicho por uno de los protagonistas que se queja ante los pagos exiguos (un millón y medio de dólares) como cocinero de metanfetaminas. No se priva de exhibir la desprotección médica de las personas obligadas a “cualquier cosa” para pagar un tratamiento. No se priva de pasearse por los pasillos de las ambigüedades y la corrupción de todas las jaurías que acechan a los latinos y a los “perdedores” incapaces de subirse al “american way of life” tentados por los vicios, las blandenguerías psicológicas y la promiscuidad de clases. El capitalismo al desnudo. En fin, “Breaking Bad” es un lavado de cara al sistema, uno más, esta vez con sabores amargos y sangrientos pensados para la hora de la cena y en hi definition. Dosis de violencia mediática antes de ir a la cama.

Se venden la “temporadas” completas o fragmentadas en las tiendas más ad hoc o en los palacios del pirateo. Dicen que es la “serie más exitosa de toda la historia” que ha roto récords, que acumula premios de todo tipo, que es ya un fenómeno televisivo mundial. Y mientras más se la publicita más se afianzan sus aberraciones temáticas. ¿Comprenderán los “teleespectadores” en México, en Guatemala, en Honduras, en Colombia, en Argentina… por qué los yanquis abordan estos temas desgarradores, para entretenerse, mientras a nuestros pueblos nos cuesta sangre, desgarramiento y huellas psicosociales irreparables? ¿Hay algún mensaje “edificante” o algún arrepentimiento, salido de la moral yanqui, para denunciar, de verdad, la red compleja de crímenes paridos por el capitalismo presentados como narco-espectáculo? ¿Forma opinión, cuál… forma modelos, cuáles? No hace falta ver toda la serie. Paraíso de la degradación, el envilecimiento, la decadencia y la corrupción. Radiografía de un sistema que expresa sus metástasis en la vida cotidiana y hace negocios con eso.

“Breaking Bad” es un retrato cínico del imperio que sabe producir maquinas de guerra ideológica con gran manufactura artística y tecnológica. Eso no le quita lo perverso. Aunque muestra “descarnadamente”, ante sus cámaras, los submundos del sistema en decadencia, eso no implica una crítica. Con la dosis descomunal de ambigüedades que la serie maneja, se hace difícil decidir si se trata de una apología del delito o de una moraleja audiovisual para la resignación. La serie toda parece decir, empeorando, que la cosa es así, que “la ley del más fuerte” es la que manda y que, también, se llega a ser más fuerte si se es más cruel y más ambicioso. No disfrutaremos este pastel de carne humana como si fuese un logro estético. No importa cuántas escenas de ternura intercalen, no importan los silogismos de la obediencia debida a la “supervivencia” que encadenen, no importan los premios ni su fama. Se trata de una serie televisiva más que, directa e indirectamente, nos señala dónde está el poder y dónde está el dinero para estimular, a balazos, el tráfico de cualquier cosa que satisfaga la voracidad del capitalismo, el más demencial comprador y consumidor de drogas, violencia y vidas humanas que la humanidad ha padecido. Y lo pasan por la tele, impunemente.
Notas
[1] http://www.proceso.com.mx/?p=292865

[2] http://www.proceso.com.mx/?p=348816

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179463
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LaCon Sultante



Unido: 28 Nov 2010
Mensajes: 751

MensajePosted: Thu Jan 16, 2014 5:44 pm    Enviar tema: Responder citando

Y ya que estamos...

Drogas, cuando el uso de la droga se convierte en consumo y el tiempo de ocio en mercancía

MANUAL DE INSTRUCCIONES

La redacción de este panfleto ya conoce y defiende los discursos antiprohibicionistas y despenalizadores, a su vez conoce y reconoce las bondades de las drogas naturales ( el hachis, la marihuana o las distintas clases de setas alucinógenas, por ejemplo) así como ciertos usos de distintas drogas. Estas acotaciones se tendrán en cuenta cuando se mencione “las drogas” como generalidad.La redacción advierte que este panfleto tiene un contexto que se hará explícito, dialogar con él como si lo hiciésemos con el Ministro de Sanidad, con un madero o con nuestros papis y mamis será altamente tergiversador de su sentido.
Por último, la redacción reitera el contexto espacial (aquí) y temporal (ahora) de este escrito y advierte que cualquier justificación de largas noches de speed, coca, pastillas o tripis, por medio de una rigurosísima argumentación sobre las drogas utilizadas en los rituales chamánicos del Amazonas brasileño en días de luna llena, serán tomadas como un claro síntoma de que el/la lector/a de este texto está evadiendo el problema aquí referido.

Salud y Anarquía.

PRESENTACIÓN DE UN PROBLEMA

Tratar el tema de las drogas en un panfleto es algo ciertamente delicado, porque chocamos con gran cantidad de problemas que nos afectan personalmente, nos enfrentamos con el propio discurso de transgresión que se ha creado entorno a ellas y, como no podía ser de otro modo, con nuestras formas de diversión. Nosotr@s l@s jóvenes, y muy especialmente nosotr@s, l@s jóvenes alternativ@s-autónom@s-anarquistas… deberíamos tener una visión contraria al CONSUMO DE DROGAS muy alejada de la que nos vende el Ministerio de Asuntos Sociales. Esta visión se debería basar en el bochornoso espectáculo que ofrecemos constantemente en las noches de las zonas de marcha los fines de semana: y que se alarga, en forma de resaca o pedo, según el tipo de droga consumida, durante los días siguientes. A su vez, las fiestas y conciertos de muchos CSO’s se han convertido en peligrosas prolongaciones de las noches de las zonas de marcha, con un montón de gente “puestísima” de las más variadas sustancias: speed, coca, pastillas o tripis, por no hablar ahora de la “gente consciente” que trafica en estos eventos sin ningún tipo de tapujos . El baile de “las máscaras de la felicidad” donde tod@s somos amig@s y los problemas se desvanecen en la danza de zombies más ansiada por el poder. Una forma de ocio-consumo disfrazada de “alternativa” y la sensación general de “autocomplacencia en el buen rollo” son suficientes para mantener nuestras almas (armas) paralizadas, y el siguiente tiro justificado, triste pero cierto. El control se hace efectivo porque a plena luz del día, mientras ell@s piensan cómo mejorar sus formas de control (el ocio-consumo es una de las más importantes) nosotr@s estamos padeciendo el último bajón o durmiendo la penúltima resaca, sin acordarnos siquiera de lo “felices” que fuimos anoche. Enriquecemos a las mafias, adormecemos nuestras almas, les hacemos el juego a l@s poderos@s. Este panfleto es una visión preocupada del problema de las drogas: el speed, la coca, los tripis y las pastillas son sus protagonistas, nosotr@s, sus adormecidas víctimas. MEMORIAL DE AGRAVIOS
10 pasos encaminados a reflexionar sobre el CONSUMO de drogas.



0. Economía y sociedad, mercancía y vida cotidiana:
el delirio de la subjetividad crea monstruos.


Ya he tratado de explicar qué presupuestos de partida he seleccionado para un mejor entendimiento de este texto, pero tengo la impresión de olvidar aún algunas acotaciones fundamentales y que, por otro lado, permitirían escapar del debate a tod@s aquell@s que, por unos intereses u otros, traten de huir de lo aquí expuesto.

Comencemos advirtiendo que cuando me refiero a “las drogas” estoy tratando de explicar un momento concreto y contextualizado de las mismas.

Si hacemos un símil muy sencillo podemos comprender a lo que me refiero. Cuando tratamos de dilucidar y explicar en un marco general las condiciones sociales que nos rodean, solemos acudir al discurso del “sometimiento total” de nuestras condiciones sociales bajo los imperativos de la economía. Del mismo modo, cuando queremos aproximar este discurso a nuestra cotidianidad, verdadera representante de lo social en nuestras vidas, tenemos que recurrir a la mercancía, último eslabón del engranaje capitalista. Por tanto, debemos reconocer en la mercancía al estilete que clava lo económico en nuestras vidas para su mejor control, preciso momento en el que todo aquello que pueda oler a uso contextualizado o genuino, recordemos a algunas vanguardias artísticas, debe ser etiquetado y envasado en forma de mercancía, háblese, en nuestro artístico ejemplo, de las galerías de arte y su mercantilización.

Concretamente éste es el proceso que han sufrido las drogas en occidente. De ser un producto medido y controlado por sus utilizadores/as (adviértanse los discursos sobre drogas naturales, y a veces también sintéticas, de los años 50 y 60) han pasado a ser, ya en forma de mercancía -esto es controladas en su proceso de producción por las leyes del mercado- algo muy distinto:

a.- la oferta, representada por las grandes mafias capitalistas de todo el mundo, máxima expresión del próspero empresariado esclavizador y explotador;

b.- la demanda, representada por l@s entusiastas consumidor@s de instantes mercantilizados, cada vez más alejados del proceso de producción de lo que consumen y, por tanto, de las consecuencias que les producen. Este es el control efectivo de las drogas sobre sus consumidores; el control que tiene la mercancía sobre nuestra cotidianidad y, en general, el control que ejerce la economía sobre la sociedad.
En definitiva, las drogas transformadas en valor de cambio necesitan de todos los elementos con los que cuentan otras mercancías: el consumo pasivo, el pleno desconocimiento de el quién, el cómo y el porqué de ellas, su fabricación y su consumo y, sobre todo, una fe ilimitada en el sujeto-consumidor, plenamente convencido de controlar y conocer la mercancía que le consume: “Sé tú mismo: bebe Pepsi”… el delirio de la subjetividad crea monstruos.

1. Una presentación del poder, sus caras y nuestras caretas.

El poder, término general que
podemos emplear para agrupar todos los mecanismos de sumisión social a ámbitos como la economía y la política, se nos presenta de diversos modos y maneras, es un poder con mil caras. Este poder también cuenta con numerosísimas ramificaciones en nuestras vidas, ramificaciones estas que no tienen que ser obligatoriamente premeditadas e impuestas. Hablo de los razonamientos y comportamientos que complementan a ese poder sin ser exactamente una de sus instituciones. Uno de éstos puede ser el consumo de drogas. Trato de acercarme a un problema que afecta seriamente a un amplio espectro de personas, fundamentalmente jóvenes, sin distinción de sexo, edad, raza o -lo que es más sospechoso- condición social y económica.

La complementariedad entre drogas y poder se hace evidente, las drogas son -a mi entender y en el contexto actual- una de las caretas que nos ponemos para parecernos, de forma patética y , en el caso de los jóvenes con ciertas inquietudes combativas, también dramática, al poder instituido por nuestra sociedad. La búsqueda acrítica e inconexa de una sucesión y acumulación de instantes sin mayor contenido que el que ofrece la mercancía consumida (la droga en este caso), y la disminución de recursos imaginativos para instituir un tiempo de diversión y ocio que se aleje y trate de suprimir el CONSUMO, son el punto más elevado del frenesí mercantil, la muerte del individuo y el nacimiento del consumidor.

Huir de esta realidad es ahogarse en discursos teológicos en torno a las drogas, en la impenetrable fe en el individuo-sujeto. Quedarse observando nuestra realidad es asistir a una danza ritual de muerte y separación colectiva que se mueve al compás de la sociedad del consumo capitalista y del “reality show” del buen rollo del barrio, del bar, del Centro social de turno.

2. Por un contexto de las drogas: aquí y ahora.

Y no estoy pensando -como quizás tú lo estés haciendo ahora- en el “molinillo justificador” de la despenalización de las drogas, que ya nos sabemos tod@s y que casi nada dice del contexto actual que padecemos de forma sangrante. Desterremos para nuestro análisis a los chamanes, a otras culturas, todas las drogas “naturales” y las tradiciones históricas, y olvidemos a Escohotado, que él también se asustaría de lo que nos está sucediendo. Olvidemos todo ese discurso, válido para tantas y tantas cuestiones, pero que no sirve para una juventud vendida a las pastillas, a los tripis, a la cocaina, al speed. El negocio de la diversión a la carta nos vende la huida reclamada por el poder para que, danzando con su careta, nos olvidemos de que podemos ser distintos de él, divertirnos de otro modo y sin pasar por el embudo de las drogas.

Y si no te has hartado de leer acerca de nuestra realidad, estaremos pensando ya en lo mismo, aquí y ahora: en la Euskal Herria y el Madrid del Speed; en las “raves okupa” de las pastillas; en la Universidad de la coca y en un infinito etcétera, combinando hasta la saciedad distintos lugares y distintas drogas. Un problema que se expande a lo largo y ancho del estado : Ciudades, Barrios, Centros Sociales, Bares…

3. Mi cuerpo y mi mente.

Recurrimos ahora, para no ver lo obvio, al último recurso, y es que mi cuerpo y mi mente son míos, hago con ellos lo que me parece, y ahora mismo dejo de leer este texto -escrito seguramente por algún peligroso reaccionario-.

Este discurso está errado, se agota en su base. Tu cuerpo, por mucho que quieras, es del capitalismo que te obliga a currar cada día, es del estado que te controla cada paso que das, es de todas aquellas personas que mandan sobre nosotrs y que deciden nuestro futuro desde sus despachos. Nuestros cuerpos, nuestras vidas, son suyas porque nos los arrancan cada día por medio del trabajo, porque se las cedemos por medio del ocio-consumo.

Ante esto, los espacios que nos quedan de libertad, perfectos para planear cómo recuperar nuestras vidas, se ven reducidos a muy pocos momentos. Y si esos momentos de reunión y reflexión, espacios que sólo son posibles en los tiempos que el capitalismo nos deja para que consumamos y le perpetuemos (el tiempo que ell@s llaman “de ocio” y nosotr@s denominamos “de consumo”) son secuestrados por la vida en Ferrari de las drogas, no hemos realizado nuestros deseos, acabamos de regalar nuestras vidas al consumo capitalista, acabamos de ceder nuestro tiempo al jefe que, frotándose las manos, observa cómo el lunes volveremos a trabajar para comprar los próximos gramos de coca o speed, las próximas pastillas.

4. La vida de lo efímero, lo inmediato, de la moda.

Sustituir gran parte de nuestro tiempo por pedos continuos es aniquilar toda capacidad de diversión (hacer cosas diferentes) es morir en la fosa de lo inmediato, de un chasquido de dedos que marca el comienzo y el final del fin de semana, de los días de vacaciones, del tiempo más fácil de liberar.

El poder nos quiere ver de dos formas, o trabajando o consumiendo, el resto del tiempo es aterrador para él, aguanta la respiración, ya que es el tiempo que tenemos para vernos y reunirnos, para analizar nuestras vidas y poder desenmascarar el entramado de basura en el que nos encierran. Tocarnos, conocernos, aprender, leer, reflexionar, hablar etc. son catalizados por las drogas hacia alocadas modas del instante de tres días, de la muerte del tiempo dilatado de la reunión y el conocimiento, de la preparación y la reflexión de nuestras vidas, ahora sustituidas por la huida y la moda de “ponerse” lo antes posible hasta llegar al delirio, de ver cómo el tiempo de diversión no lo marcan los individuos sino las drogas (12 horas, 24 horas, etc.).

Cuando nuestro tiempo es preparado y etiquetado, ya sea por el capitalista que planifica nuestro curro o por el diseñador de drogas que planifica nuestro pedo, hemos dejado nuestras vidas en manos de otr@s, hemos delegado nuestra capacidad de creación vital, nuestra capacidad de decisión, somos representados por el carácter que imprime en nosotr@s la droga y el carácter que imprimen en nosotr@s los poderes del mercado.

Al igual que el capitalista tiene que crear las condiciones sociales para que vayamos a trabajar todos los días, es la única manera que tenemos de ganarnos la vida, vemos cómo las drogas reproducen este problema en el ocio-capitalista. El ritmo de ocio-consumo que se nos impone y presupone a l@s jóvenes es el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan drogas que, separadas de usos consonantes con la experimentación colectiva y contextualizada, son simples estimulantes de pe- ríodos de irracionalidad y seudovigilia, creando un ambiente de reunión alrededor de la droga (elemento de separación de los individuos) que se vuelve nexo de unión entre los consumidores, y que, de repente, se hace cada vez más homogéneo y regular gracias a los ritmos impuestos por las sustancias.

5. Alimentando mafiosos.

Los que se benefician de estas drogas (speed, coca, tripis, pastillas) son aquellos que, subiendo por la pirámide: reprimen, asesinan y secuestran sin escrúpulo alguno, con su compra alimentamos a lo peor del capitalismo, a su momento más oscuro, aquél en el que ley y delito son una misma cosa, donde estado y narcotráfico son complementarios.

Nadie duda a la hora de boicotear a cualquier marca comercial que explota a niñ@s, pres@s, hombres y mujeres del mundo entero, pero este discurso no vale para las mafias del narcotráfico mundial. Colombia, Perú y Bolivia serían buenos lugares, en el caso de Latinoamérica, para ver de cerca las atrocidades a las que son sometidas poblaciones enteras por parte de los narcotraficantes, podríamos ir continente por continente viendo quiénes manejan las rutas del narcotráfico y la producción de muchos tipos de drogas, precisamente las que más se consumen, cuánta miseria recorre de lado a lado la pasta de coca y su elaboración, cuánta muerte y destrucción es financiada por la juventud pudiente del primer mundo, cuánta inconsciencia más vamos a tolerar a este respecto.

6. El pedo sin memoria, sin amig@s, sin vida…

Entremos en un terreno escabroso, en ese que nos habla de las relaciones personales, en el que se pueden ver claros ejemplos de falsas relaciones sociales, donde el factor de reunión no es la amistad, la reflexión común o la afinidad personal, nos une el tipo de droga que consumimos, droga que nos reúne en torno a sus propiedades.

En el caso de la coca o el speed, nos reúne, como borreg@s que van a pastar, alrededor del espacio del servicio, en torno al tipo de “pedo lúcido” que creemos aparentar y que aquell@s que no han consumido observan falsificado. Frente a la sensación de estar perfectamente lúcido y fresco, el observante que no está “puesto” ve manadas de personas que convulsivamente van al servicio, con la nariz moqueando y con un comportamiento semifrenético tendente a desarrollar conversaciones delirantes y raramente graciosas.

Y es aquí donde aparecen l@s mejores amig@s, aquell@s que nos quieren esa noche que pillamos dos pollos y al día siguiente ni nos hablan, aquell@s con los que me he ido veinte fines de semana porque le gusta la coca tanto como a mi y al que no sé que decir cuando me lo encuentro y no estamos “puestos”, hasta un perro que consumiese coca sería un perfecto confesor para estos días de pedo.

Este es un ejemplo del tipo de seudo-comunidades que se establecen en torno a las drogas,
cada una asentada sobre el tipo de droga consumida, no importa quien esté a tu lado, sólo que se haya metido lo mismo que tú y, por tanto, tenga cuatro o cinco ritmos primarios iguales que los tuyos. Los ejemplos son infinitos: el desbarre de los tripis y las pastillas o la falsa lucidez del speed y la coca son los clásicos.

Seudo-comunidades de la separación perfecta que reproducen a escala al capitalismo avanzado. Seudo-comunidades en las que el nexo de unión es el factor de separación, aquél que nos transforma en una sola “persona” o, mejor dicho, en un solo comportamiento. Seudo-personas en una seudo-comunidad, la falsedad última del capitalismo que nos quiere tener separados para reunirnos de nuevo en el engaño de su contemplación, del consumo de sus mercancías: fútbol, drogas, ropas de marca, televisión etc…

7. Un lenguaje común para el mundo de las mercancías y su consumo.

Reconstruir el lenguaje repetitivo y “gracioso” en torno a las drogas: tiro, pollo, turulo, bajón, pedo etc. es reconstruir el mismo lenguaje que, por ejemplo, utilizan dos pijas del barrio Salamanca para hablar de su ropa de marca.
Todo el discurso -si observamos a dos pijas hablando de sus modelitos- se centra en la marca comprada. En el lenguaje de las drogas, todo se centra en la sustancia adquirida. Todo consumo frenético, como es el caso que nos ocupa, conlleva unas pautas de comportamiento: una preparación a largo plazo, “más allá” de pensar otro tipo de diversión; la compra y el consumo acrítico, nunca “más allá” de la simple valoración del tipo de pedo que nos apetece y, en definitiva, la incapacidad de concebir unos pocos días de “vacaciones” sin consumir algún tipo de droga. Nos iguala a la incapacidad que tienen esas dos pijas de concebir unas tardes libres sin ir a comprar un jerseicito.

Y una vez puesto el vestido, una vez metida la siguiente pastilla, aprovechamos hasta el último resquicio de prestigio, de seguridad y de falsa-realidad que la mercancía nos hace ser-aparentar, a parecer un ente poseído por sus “cualidades” y características materiales y simbólicas, ambas igual de falsas al unirse en su forma -mercancía.

Y, finalmente, el sentido de clandestinidad que ofrecen las drogas, pese a que cualquiera que vea a unas personas puestas y se fije en los movimientos que se hacen, aprecie lo evidente. Las drogas cuentan con el comportamiento infantil del ocultamiento en el servicio, en la trastienda del bar, en la clandestinidad inocente. Es así de simple, todo el mundo sabe, incluida la policía, claro está, dónde se consume droga, ese es su poder, el saberlo y esperar, ese es el auténtico control sobre la gente, poderles detener en cuanto sea oportuno. Ocultar lo evidente es el clásico juego de l@s niñ@s y, para la policía, un as en la manga, quizás sea oportuno cerrar algún bar para el recuento de la próxima estadística, o entrar en algún Centro Social cuando sea una amenaza política inminente, sólo ell@s lo saben, para eso tienen el control casi absoluto, y se lo servimos en bandeja.

8. Sospecho, luego existo.

En este sentido, no hay que hacer mucha memoria para recordar cómo utiliza el poder las drogas, los ejemplos son muy reales, recordemos algunos. En EE.UU los barrios negros, sobre todo los más combativos, han sido bombardeados por multitud de drogas, llevadas hasta allí por mafias que controlaban el sistema : crack o heroína, por ejemplo. El resultado fue inmejorable para el gobierno yanqui, aquell@s negr@s antisistema fueron hechos drogadictos y, por tanto, encarcelad@s, asesinad@s y destruid@s como posible enemigo. Si nos situamos en la España de los 80, en Madrid sin ir más lejos y con lo barrios como escenario, decubriremos cómo estos sufrieron una ofensiva de pastillas y heroína que asesinó a una generación de jóvenes. Muerte, cárcel y exclusión son el legado de una juventud que prometía ser un fuerte enemigo del capitalismo. Gracias a sus “Madres Unidas” hoy sabemos la verdadera historia de un poder sin escrúpulos al que no le tembló la mano a la hora de eliminar a sus enemigos aprovechando su “sobredosis de juventud”.

Con mayor actualidad, podemos fijarnos en los modelos de droga que aparecen en los lugares combativos, el caso de Euskal Herria y el speed es muy sintomático, y el caso de Vallekas (Madrid), sospechoso. Los ejemplos son innumerables, pero los resultados siempre los mismos, zonas con tejido asociativo, con inquietudes políticas y sociales, desarticuladas por el ocio-consumo y seudoreunidas en bares y tabernas en torno a toda clase de drogas, incluidos el alcohol y el tabaco. Asesinad@s en la jungla del consumo frenético de mercancías. Las drogas añaden un elemento básico para el poder e imprimen obligatoriamente el ideario del sistema, ya que son, pese a quien pese, la forma más acabada de control social, subvirtiendo el sentido de nuestras ganas de diversión (hacer cosas diferentes) y sustituyéndolo por la “obligatoriedad” de su repetición fácil y alienada (hacer siempre lo mismo).

9. Sobre nuestra derrota: el día después.Y una vez acabado el pedo, muerto ya el tiempo que tuvimos para pensar, leer, reflexionar, unir inquietudes y preparar ofensivas contra el sistema, llega el bajón. No sólo es domingo y hemos perdido dos días, sino que mañana hay que volver a currar y nuestra mente se ha cuadriculado: “no vuelvo a tomar drogas”.
Y preparemos nuestro próximo pedo, pillemos para el cumple de Pepe, vayamos al fiestón con unos gramos, compremos unas pastillas para el viernes y el sábado. Aquí no hay distinción social o económica, las drogas son ideales para muchas cosas: para mantener a l@s pres@s atontad@s, para que los pijos hagan sus fiestas de fin de semana, para que en los barrios nos quedemos agilipollad@s, para que el día a día pase a la historia en forma de curro y de pedo, para que el “buen rollo” de las drogas oculte todo lo malo que nos impone este mundo, para que la derrota del pueblo se festeje cada noche de sábado en nuestros bares y barrios, en los Centros Sociales okupados, en cada día tirado a la basura y en cada día trabajado para comprar mierda…somos un@s pij@s de la diversión, LA DERROTA ESTA CONSUMIDA.


10. Camellos en el Centro Social Okupado.

Y habrá que tratar también esta cuestión, no quiero meterme con lo que hacer con los camellos en el barrio o en los bares, cada uno que asuma sus responsabilidades, pero los Centros Sociales son de tod@s l@s que curramos en ellos, nuestras casas okupadas son espacios liberados, lugares que parten de la reflexión y el compromiso, y es lamentable ver cómo se asemejan algunos Centros “Sociales” a Joy Eslava o Pachá, con sus camellos pululando en busca de la clientela que compre sus drogas, para poner a la gente a tono, para que compre su careta de carnaval a un “módico” precio, escudados en el espacio “liberado” que tanto ha costado conquistar al capital.

Hace un tiempo estabais mal vistos en los Centros Sociales (Minuesa), ahora son mal vistas las personas que os reprenden, vendéis la basura más detestable en nuestras narices, hacéis de las fiestas una danza de guiñapos y os retiráis orgullos@s con los bolsillos llenos de billetes para vuestro lucro personal, hasta el capitalismo es más condescendiente con sus consumidores y les advierte de las mierdas que consumen (tabaco, alcohol… ) y trata de hacer controles de sanidad para que no se intoxiquen, tienen que estar sanos para trabajar. Vosotr@s vendéis mierda escudad@s en los Centros Sociales y no sabéis ni lo que pasáis, os preocupa muy poco lo que suceda mañana: “hay gente que compra y yo vendo”, no importa quienes sean o lo que hagan, tod@s estamos exentos de responsabilidad en el mundo de la mercancía, desde la sombra, viviendo a costa del trabajo de colectivos y organizaciones que preparan fiestas para financiar y difundir su trabajo político, trabajas sobre seguro, tu negocio es casi perfecto.

En definitiva.

Son muchas las cuestiones a tratar, este acercamiento beligerante contra estas prácticas drogadictas trata de ser, en intensidad, tan fuerte como la ofensiva que las drogas han hecho en los ambientes en los que me muevo y en los que están en constante crecimiento. Cada un debe extraer sus conclusiones y tratar el problema con seriedad, si nos atrevemos deberíamos reunirnos en algún sitio para hablar de ello más detenidamente, incluso escribir algo para defender o atacar este panfleto. Si no hemos visto el problema ya hemos perdido la batalla; si no queremos ver el problema no merece la pena ni hablar; si vivimos del problema, mi aprecio hacia ti es limitado, cada cual que asuma su parte de culpa.

La conciencia es lo que nos permite ver este mundo como globalidad, los actuales usos de las drogas son enemigos directos de la conciencia, pues nos muestran un mundo a su medida, no a la nuestra. Tamizan y filtran “realidades” para ajustarlas a nuestro pedo, un mundo del falsas sensaciones y relaciones falsas, todas ellas fragmentadas según los ritmos de la droga, haciéndonos huir de toda realidad global, introduciendo la amnesia como “modo de pensar”, abundando en la banalidad como forma de relación, cayendo en la experimentación hedonista e individualista.

En consecuencia, podemos observar como sospechosa evidencia el espectacular alza en el consumo de drogas-mercancía entre la juventud
de todo el estado, más allá de las clásicas distinciones socio-económicas. Este grave problema, el de la socialización de las drogas en forma de mercancía, es directamente proporcional al aumento del desconocimiento sobre las mismas, ya no sólo en sus posibles efectos físicos y psíquicos, sino también en nuestras-sus actitudes y comportamientos, y más allá, en la completa ignorancia con respecto a su composición (posibles componentes adictivos, componentes nocivos, etc. ) el resto, lo pagamos nosotr@s.

En definitiva, planteamos aquí un problema serio pero a la vez parcial. En él se introducen dos vías de diálogo. Por un lado, la de hacerles las mismas o similares acusaciones a ciertos usos de otras drogas como el tabaco, el alcohol o el hachís y, por otro, el replantearnos la visión que tenemos del ocio y su consumo.

http://www.bsquero.net/drogas-cuando-el-uso-de-la-droga-se-convierte-en-consumo-y-el-tiempo-de-ocio-en-mercancia/
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Mayhem



Unido: 19 Oct 2009
Mensajes: 650
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MensajePosted: Sun Mar 02, 2014 9:45 pm    Enviar tema: Responder citando

Se ve que te encanta la serie jejeje

yo ni siquiera la he visto (sufro una extraña enfermedad que me impide ver películas o series que me recomienda todo el mundo).

el tema de las drogas es curioso. Yo comencé a consumir cocaína con 13 años (eludo hablar de marihuana y hachis), a los 20 la vendía. Dejé de consumirla con 22 años. La verdad, no fue fácil y todo se lo debo a una chica con la que salía.

tengo el punto de vista del vendendor. Desde crías que me la chupaban por medio pollo a médicos que afirmaban meter rayas en quirófano, se conoce buena gente jejeje.

considero muy triste el uso de las drogas por parte de la mayoría. Para muchos es algo normal, es como si se pusiesen una máscara. De día son ese triste currito, pero cuando llega la noche... un nuevo superman sale a las calles.

personalmente consumía por un intenso sentimiento autodestructivo. La coca me volvía frenético, me sentía como un misil.

y como siempre el problema es de la sociedad, ¿no?, ese inmenso ente que todos conformamos.

la cosa para mí es simple. Que cada uno apañe mientras no ceda sus oídos. En cuanto así sea, que aprenda y decida.
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LaCon Sultante



Unido: 28 Nov 2010
Mensajes: 751

MensajePosted: Thu Mar 06, 2014 10:45 am    Enviar tema: Responder citando

Ya ves... me fascina!! No pude pasar del primer episodio, tampoco digería los capítulos sueltos que ví. No sé, si de series se trata lo mío es una mezcla entre Carnivale, Shameless y A dos metros bajo tierra, aunque tampoco me llegan a calar del todo, qué sé.

Me alegro de tu distancia con el perico, no hay droga que más perra que ésta. Perra, porque es la que mejor refleja la enfermedad que es el sistema: es una droga de ego como bien has comentado:" es como si se pusiesen una máscara. De día son ese triste currito, pero cuando llega la noche... un nuevo superman sale a las calles. ". Aunque, considero que el problema es multifactorial: cualquier abuso-enganche de sustancias es la cara externa de un problema psicológico-interior.

También resulta interesante todo el negocio y chanchullo que hay detrás respecto al proceso de desintoxicación, tantos centros privados como públicos no dejan de o bien sacar los cuartos con nulo resultado o bien, hacer del dependiente un ser enfermo en perpetua carencia y estado de equivocación; psicólogos, trabajadores sociales, educadores insistiendo que hay una vida para tí dentro de este fantástico mundo. Y si por algún motivo intentas dejar el tratamiento y valerte por tí mismo... ja, son igual que una jodida secta, no quieren que te escapes ¡Es por tu bien! ¡Puedes recaer!.
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Mayhem



Unido: 19 Oct 2009
Mensajes: 650
Localizacion: donde menos te lo esperes

MensajePosted: Wed Mar 12, 2014 12:21 pm    Enviar tema: Responder citando

Pos si, pos si
jeje

Sigo enganchado al tabaco, que es peor. Un día un yonki me dijo in the nigth: yo soy más listo que tú, lo mío mata pero coloca.

Desgraciao...

Las drogas en general son una mierda (y lo dice un trapi!!! jeje). Yo fumo porros de vez en cuando, son cojonudos para echarse unas risas o para entablar una comunicación más extraño-profunda con uno mismo; pero la peña los fuma compulsivamente, to el día vaya, a todas horas. Eso es como un niño lamiendo una piruleta todo el rato, dormido abrazado a ella.

lo de desintoxicarse y el tedio posterior fueron cosas que por suerte no pasé. Quiero decir, tuve una temporada jodida, pero no recurrí a centros sociales, así que no tengo ni idea de como van.

y dentro de la temática... quería poner el tema Revolución de la Polla Records, pero ni me acuerdo de como pegar un video aquí jejeje
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Adri23an



Unido: 23 Oct 2009
Mensajes: 97
Localizacion: Barcelona

MensajePosted: Mon Jun 02, 2014 8:16 pm    Enviar tema: Responder citando

El señor Walter Blanco



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