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"La música Pop es para ovejas, y nosotros somos pastores disfrazados de lobos"
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PANFREDO, FILALETEO Y LA ALQUIMIA

 
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Autor Mensaje
panfredo



Unido: 18 Dec 2007
Mensajes: 264
Localizacion: Costa Rica

MensajePosted: Sat Oct 18, 2008 7:56 am    Enviar tema: PANFREDO, FILALETEO Y LA ALQUIMIA Responder citando

 

LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY
IRENEO FILALETEO



I
Habiendo alcanzado yo, Filaleteo Filósofo Anónimo, los arcanos de la Medicina, de la Química y de la Física, he decidido componer este pequeño tratado en el año 1.645 de la redención del mundo y el trigésimo tercero de mi edad, a fin de pagar lo que debo a los hijos del arte y para tender la mano a aquellos que se han extraviado en el laberinto del error, para que los Adeptos me vean como su par y su hermano; en cuanto a aquellos que han sido seducidos por los vanos discursos de los Sofistas, reconozcan y sigan la luz, gracias a la cual regresarán sin peligro. Presagio, en verdad, que no pocos serán alumbrados por mis trabajos.

II



No son en modo alguno fábulas, sino experiencias reales que he visto, hecho y conocido: el adepto lo inferirá fácilmente leyendo estas páginas, por ello, escribiéndolas para el bien del prójimo, me basta con declarar que nadie ha hablado de este arte tan claramente como yo; ciertamente, mi pluma ha dudado a menudo en escribirlo todo, deseoso que estaba por esconder la verdad bajo la máscara de la envidia. Pero Dios, sólo él conoce los corazones, me obligaba y no he podido resistirle; sólo a él sea la gloria en los siglos. Por lo que concluyo que, indudablemente, muchos en esta última edad del mundo tendrán la dicha de poseer este secreto; pues he escrito lealmente, no dejando al estudioso principiante ninguna duda por satisfacer plenamente.

III



Y se ya que muchos, como yo, poseen este secreto, y estoy persuadido de que hay muchos otros más, con los que próximamente entraré, por así decirlo, en una familiar y cotidiana comunicación. Que la santa voluntad de Dios haga lo que le plazca, me reconozco indigno de operar estas cosas tan admirables: sin embargo adoro en ello a la santa voluntad de DIOS, a la que deben estar sometidas todas las criaturas, pues es en función de él solamente que las creó y las mantiene creadas.

I. DE LA NECESIDAD DEL MERCURIO DE LOS SABIOS PARA LA OBRA DEL ELIXIR



I
Quienquiera que desee poseer este Toisón de Oro, debe saber que nuestro polvo aurífico, al que llamamos nuestra piedra, es el Oro, sólo que digerido hasta el más alto grado de pureza y de fijación sutil a que pueda ser llevado, tanto por la naturaleza como por la sagacidad del arte. Convertido en esencia, este oro ya no es del vulgo, lo llamamos nuestro oro; es el grado supremo de perfección de la naturaleza y del arte. Podría, a este respecto, citar a todos los Filósofos, pero no tengo necesidad de testigos, pues yo mismo soy un Adepto y escribo con más claridad que ninguno hasta ahora. Que me crea aquél que quiera, que me desapruebe aquél que pueda, que se me censure incluso, si alguien lo desea: sólo se irá a parar a una profunda ignorancia. Los espíritus demasiado sutiles, declaro, sueñan quimeras, pero el diligente hallará la verdad siguiendo la vía simple de la naturaleza.

II



El oro es pues el único y verdadero principio a partir del cual puede producirse oro. Sin embargo, nuestro oro, que es necesario para nuestra obra, es de dos clases. Uno, fijo, llevado a la madurez, es el Latón rojo, cuyo corazón o centro es un fuego puro. Por ello su cuerpo se defiende en el fuego, en el que recibe su purificación, sin ceder nada a la violencia de aquél o sin sufrir por ello. Este oro, en nuestra obra, hace el papel de macho. Se le une nuestro oro blanco, más crudo (que es nuestro segundo oro, más crudo) en cierto modo como simiente femenina, con el que se una y en el que deposita su esperma. Se unen (coit) el uno con el otro en un lazo indisoluble en el que se forma nuestro Hermafrodita, que tiene el poder de ambos sexos. Así el oro corporal está muerto antes de ser unido a su novia, con la que el azufre coagulante, que en el oro es exterior (extraversum) se invierte. Entonces se esconde la grandeza (altitudo) y se manifiesta la profundidad. Así, el fijo se hace volátil por un tiempo a fin de poseer un estado más noble por su herencia, gracias al que obtendrá una fijeza muy poderosa.

III



Así pues, se ve que todo el secreto consiste en el Mercurio, del cual el Filósofo dice: "En el Mercurio se encuentra todo lo que buscan los Sabios". Respecto a ello, Geber declara: "Alabado sea el Altísimo, que ha creado a nuestro Mercurio y que le ha dado una naturaleza que lo sobrepasa todo". Ciertamente, en efecto, si éste no existiera, los Alquimistas no podrían glorificarse, Y la obra Alquímica sería vana. Está claro, por consiguiente, que este Mercurio no es el vulgar, sino el de los Sabios. Pues todo Mercurio vulgar es macho, osea corpóreo, especificado y muerto, mientras que el nuestro es espiritual, femenino, vivo y vivificante.

IV



Prestad pues atención a todo lo que diré del Mercurio, porque, según el Filósofo, "nuestro Mercurio es la sal de los Sabios, sin la que, quienquiera que deseara operar, sería como un arquero que disparase flechas sin cuerda". Y sin embargo, no se le puede encontrar en ningún lugar sobre la tierra. No obstante, el hijo es formado por nosotros, no creándolo, sino extrayéndolo de las cosas que lo encierran, con la cooperación de la naturaleza, de un modo admirable, por un arte muy sagaz.

II. DE LOS PRINCIPIOS QUE COMPONEN AL MERCURIO DE LOS SABIOS

I
La intención de aquellos que se aplican en este arte es de purgar el Mercurio de diferentes maneras: unos los subliman añadiéndole sales y lo purgan de diversas impurezas, otros lo vivifican únicamente por si mismo y afirman, con la repetición de estas operaciones, haber fabricado el Mercurio de los Filósofos; pero se equivocan, pues no operan en la naturaleza, que sólo es mejorada en su naturaleza. Que sepan que nuestra agua compuesta de numerosas substancias, es sin embargo una cosa única, hecha de diversas substancias coaguladas a partir de una única esencia. Esto es lo que se requiere para la preparación de nuestra agua (en nuestra agua, en efecto, se encuentra nuestro dragón ígneo); en primer lugar, el fuego que se encuentra en todo; en segundo lugar el licor de la Saturnia vegetal; en tercer lugar el vínculo del Mercurio.

II



El fuego es de un azufre mineral, sin embargo no es propiamente mineral y menos aún metálico, está entre el mineral y el metal sin participar en ninguna de estas dos substancias. Caos o espíritu, en efecto, nuestro dragón ígneo que lo vence todo, es sin embargo penetrado por el olor de la Saturnia vegetal, y su sangre se coagula con el jugo de la Saturnia en un solo cuerpo admirable; y no es sin embargo un cuerpo, pues es totalmente volátil; ni un espíritu, porque en el fuego parece metal fundido. Es pues un caos que hace de madre al resto de los metales, pues sé extraer de él todas las cosas, incluso el sol y la luna, sin emplear el Elixir Transmutatorio, lo que puede ser atestiguado por aquél que como yo lo ha visto. Llamamos a este Caos nuestro arsénico, nuestro aire, nuestra luna, nuestro imán, nuestro acero, pero siempre bajo aspectos diferentes, porque nuestra materia pasa por varios estados antes de que del menstruo de nuestra meretriz sea extraída la Diadema Real.

III



Aprended pues quienes son los compañeros de Cadmo, cual es la serpiente que los devoró y cual es esta encina hueca donde Cadmo traspasó a esta serpiente. Sabed quienes son las palomas de Diana, que venció al león cautivándolo; este león verde que es realmente el dragón Babilonio que todo lo mata con su veneno. Sabed finalmente lo que es el Caduceo de Mercurio, con el que opera maravillas, y quienes son estas ninfas a las que instruye encantándolas, si queréis alcanzar el objeto de vuestros deseos.

III. DEL ACERO DE LOS SABIOS

I
Los sabios Magos han transmitido a sus sucesores numerosas enseñanzas a propósito de su Acero, y le atribuyeron un valor considerable. Por ello, entre los Alquimistas, han habido numerosas disputas para saber que tenía que entenderse por el nombre de Acero. Cada uno de ellos lo ha interpretado a su manera. El autor de la Nueva Luz ha escrito a cerca de él de una manera sencilla aunque oscura.

II
Yo, para no ocultar nada por envidia a los inquisidores de arte, lo describiré sinceramente. Nuestro Acero es la verdadera llave de nuestra obra, sin la cual no puede ser encendido el fuego de la lámpara por ningún artificio: en la mina del oro; el espíritu muy puro entre todos, es el fuego infernal, secreto, extremadamente volátil en su género, el milagro del mundo, el fundamento de las virtudes superiores en las inferiores, por lo cual el Todopoderoso lo ha señalado con este signo notable por el cual la natividad fue anunciada por Oriente (per Orientem annunciatur). Los Sabios lo vieron en Oriente y se quedaron estupefactos; y, sin retroceder, reconocieron que un rey Purísimo había nacido en el mundo.

III



Tú, cuando divises su estrella, síguela hasta su Cuna: allí verás a un bello niño. Separando las inmundicias, honra a este retoño Real, abre el tesoro, ofrécele dones de oro y, después de la muerte, te dará su carne y su sangre, medicina suprema para los tres reinos de la tierra.

IV. DEL IMÁN DE LOS SABIOS

I
Así como el Acero es atraído hacia el Imán, y que el Imán se vuelve espontáneamente hacia el Acero, así el Imán de los Sabios atrae a su Acero. Por ello, siendo el acero la mina del oro, del mismo modo, nuestro Imán es la verdadera mina de nuestro Acero.

II



Notifico, por otra parte, que nuestro Imán tiene un centro oculto, donde abunda la sal, que es un menstruo en la esfera de la luna, que renueva al Oro al calcinarlo. Este centro se vuelve espontáneamente hacia el Polo, en el que la virtud de Acero es exaltada por grados. En el Polo está el corazón de Mercurio, que es un verdadero fuego en el que reposa su Señor. Navegando por este gran mar, para alcanzar una y otra Indias, gobierna su curso por la presencia (per aspectum) de la estrella del norte, que te hará aparecer a nuestro Imán.

III



El Sabio se alegrará, pero el necio hará poco caso de ello y no se instruirá en la sabiduría aunque haya visto al polo central vuelto hacia el exterior (extraversum) y marcado con un signo notable del Todopoderoso. Son tan obstinados que aunque vieran estas maravillas, no abandonarían sus sofismas ni entrarían en el camino recto.

V. EL CAOS DE LOS SABIOS



I

Que el hijo de los Filósofos escuche a los Sabios que unánimemente concluyen que esta obra debe ser comparada a la creación del universo. Pues, en el principio, Dios creó el cielo y la tierra, y la tierra estaba desocupada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios era llevado sobre la faz de las aguas, y dijo Dios: "Que sea la luz" y la luz fue.

II
Estas palabras serán suficientes para los hijos del arte. En efecto, es preciso que el cielo sea unido (conjungi) con la tierra encima del lecho nupcial (thronum amiticiae ac amoris). Así reinará con honor sobre la vida universal. La tierra es un cuerpo pesado, matriz de los minerales, a los que conserva secretamente en si misma, aunque llevando hacia la luz a los árboles y a los animales. El cielo es allí donde los grandes luminares, junto con los astros, ejecutan sus revoluciones y comunican a través de los aires sus fuerzas a los seres inferiores; pero en el principio todos los cuerpos confundidos formaban el caos.

III
He aquí que de manera clara os descubro santamente la verdad: en efecto, nuestro caos es como una tierra mineral, respecto a su coagulación, y es, no obstante, un aire volátil en el interior del cual se encuentra el Cielo de los Filósofos, en su centro que es verdaderamente astral, irradiando su esplendor (iubare) hasta la superficie de la tierra. Y, ¿Quién es el Mago lo suficientemente sabio como para inferir que ha nacido un nuevo Rey, más poderoso que todos los otros, que redimirá a sus hermanos de la impureza original, que debe morir y ser exaltado a fin de que dé su carne y su sangre para la vida del mundo?


IV
¡Oh dios lleno de bondad! ¡Qué admirables son tus obras! Han sido hechas por ti y es un milagro que aparece ante nuestros ojos. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber escondido estas maravillas a los sabios y a los prudentes para revelarlas a los niños pequeños.

VI. EL AIRE DE LOS SABIOS

I
La Extensión o el Firmamento son llamados Aire en las Sagradas Escrituras. Nuestro Caos es también llamado Aire, y en esto hay un notable secreto ya que, del mismo modo que el aire Firmamental es el separador de las aguas, el nuestro lo es igualmente.
Nuestra obra es pues, verdaderamente, un sistema armónico del mundo mayor. En efecto, las aguas que están debajo del firmamento nos son visibles a nosotros que vivimos encima de la tierra; pero las aguas superiores escapan a nuestra vista a causa de su alejamiento. Del mismo modo, en nuestro Microcosmos, hay aguas minerales salidas del centro que se manifiestan, pero aquellas que están encerradas en el interior, escapan a nuestra vista y, sin embargo, existen en realidad.

II
Son las aguas de las que habla el autor de la Nueva Luz: existen, pero no aparecen mientras no le place al Artista. Así, del mismo modo que el aire hace una separación entre las aguas, así nuestro aire impide la entrada de las aguas excentrales hasta aquellas que están en el centro. Pues si entraran allí y se mezclaran, quedarían unidas por una unión indisoluble.

III
Os diré, pues, que el azufre externo, vaporoso, se adhiere con tenacidad cuando está caliente a nuestro caos, que no puede resistir su tiranía aunque, puro, huye volando del fuego bajo la apariencia de un polvo seco. Si sabes regar esta tierra árida con un agua de su misma naturaleza, ensancharás sus poros y este ladrón externo será arrojado fuera junto con los operadores de la corrupción; el agua será purgada por la adición de un verdadero azufre, de sus leprosas inmundicias y del humor hidrópico superfluo y poseerás la fuente del Conde Trevisano, cuyas aguas están particularmente dedicadas a la Virgen Diana.

IV
Este ladrón está armado de una malignidad arsenial inútil a la que el joven alado aborrece y huye. Y aunque el agua central sea su novia, no osa, sin embargo, manifestar el amor tan ardiente que siente por ella a causa de las acechanzas del ladrón, cuyas astucias son casi inevitables. Que Diana te sea propicia aquí, ella que sabe domar a las fieras salvajes y cuyas Dos Palomas (que fueron encontradas volando sin alas en los bosques de la Ninfa Venus) templarán con sus plumas la malignidad del aire; porque el joven entra fácilmente a través de los poros, sacude inmediatamente las aguas polares superiores, que no han sido paralizadas (stupefactas) por los malos olores y suscita una nube sombría: agitarás las aguas hasta que aparezca la blancura de la luna, y de este modo las tinieblas, que estaban sobre la faz del abismo, serán disipadas por el espíritu que se mueve en las aguas.

V
Así, por orden de Dios, aparecerá la luz. Separa siete veces la luz de las tinieblas y esta creación Filosófica del Mercurio estará acabada; y el séptimo día será para ti el Sabbat de reposo; desde este momento hasta el final de la revolución del año, podrás esperar la generación del hijo del Sol sobrenatural, que vendrá al mundo cerca del final de los siglos, para liberar a sus hermanos de toda impureza.

VII. DE LA PRIMERA OPERACIÓN DE LA PREPARACIÓN DEL MERCURIO DE LOS FILÓSOFOS POR LAS ÁGUILAS VOLADORAS

I
Has de saber, hermano mío, que la preparación exacta de las Águilas de los Filósofos es el primer grado de la perfección, para cuyo conocimiento se requiere un temperamento apropiado. No creas que, en efecto, esta ciencia haya llegado a ninguno de nosotros por casualidad o por una imaginación fortuita, como lo cree estúpidamente el vulgo ignorante; alcanzar la verdad nos ha costado un trabajo largo y pesado, hemos pasado muchas noches sin dormir, muchos sudores y penas. Por eso tú, estudioso principiante, has de saber con certeza que, sin esfuerzo y sin trabajo, no llevarás a cabo nada ni podrás operar al principio. Aunque luego es la naturaleza quien hace sola el trabajo, sin que tengas que poner la mano, si no es para aplicar exteriormente, un fuego moderado.

II
Comprende pues, Hermano, lo que dicen los Sabios cuando escriben que deben conducir a sus Águilas a devorar al León; cuantas menos Águilas hay, más ruda es la batalla e igualmente tardía la victoria. Pero la operación se presta a ejecutarse perfectamente con un número de siete o nueve Águilas. El Mercurio Filosófico es el pájaro de Hermes, ora llamado Ansar, ora faisán, ora esto, ora lo otro.

III
Donde los Magos hablan sinceramente de sus Águilas, hablan en plural y cuentan entre tres y diez de ellas. No quieren sin embargo entender con ello que tenga que unirse a un peso dado de tierra tantas medidas como Águilas dicen, pero sus palabras deben interpretarse como hablando del peso interno o de la fuerza del fuego; o sea que hay que tomar agua tantas veces como Águilas cuentan y esta Aguación se hace por sublimación. Por consiguiente, una sublimación del Mercurio de los Filósofos corresponde a un Águila y la séptima sublimación exaltará a tu Mercurio hasta hacértelo muy conveniente para el Baño del Rey.

IV
Así, para desatar esta dificultad, lee con atención lo que sigue: Toma cuatro partes de nuestro Dragón ígneo que esconde en su vientre el Acero mágico y nueve partes de nuestro Imán; mézclalas con la ayuda del tórrido Vulcano, en forma de agua mineral donde flotará una espuma que debe ser apartada. Rechaza la cáscara y escoge el Núcleo, púrgalo tres veces por el fuego y la sal, lo que se hará fácilmente si Saturno ha reconocido su imagen en el espejo de Marte.

V
De ello nacerá el Camaleón, o sea nuestro Caos, donde están ocultos todos los secretos no en acto, sino en potencia. Este es el niño Hermafrodita, que ha sido envenenado desde la cuna por la mordedura del rabioso Perro de Jorasán, por lo cual una Hidrofobia perpetua o miedo al agua lo ha vuelto necio e insano. Aunque el agua es el elemento natural que está más cerca de él, le tiene horror y huye de ella. ¡Oh Destinos!

VI
Con todo eso, se encuentran en el bosque de Diana dos palomas que suavizan su rabia insensata (si son aplicadas con el arte de la Ninfa Venus). Entonces para impedir que vuelva a padecer esta hidrofobia, sumérgelo en las aguas donde perecerá. Entonces el Perro Negruzco Enrabiado, incapaz de soportar las aguas, subirá sofocado hasta la superficie; apártalo lejos, provocando su fuga mediante lluvia y golpes: así desaparecerán las tinieblas.

VII
Brillando la luna en su plenilunio, dale alas al Águila, que volará dejando muertas tras ella a las palomas de Diana que, si no son muertas en el primer encuentro, no sirven para nada. Reitera esto siete veces y, finalmente, hallarás el reposo no teniendo simplemente más que cocer, lo que es la tranquilidad más sosegada o un juego de niños y un trabajo de mujeres.

VIII. DEL TRABAJO Y DEL FASTIDIO DE LA PRIMERA OPERACIÓN

I
Algunos Químicos ignorantes se imaginan que toda nuestra obra, desde el principio hasta el final, no es más que pura recreación, donde sólo hay placer, y que las dificultades residen verdaderamente fuera de este trabajo; pues bien, que disfruten impunemente con su opinión. En la obra, que tan fácil estiman, gracias a sus ociosas operaciones, cosecharán frutos absolutamente vacíos. En cuanto a mí, sé que después de la bendición Divina y un buen principio, las primeras cosas no pueden obtenerse más que con trabajo, ingeniosidad y asiduidad.

II
Y ciertamente no hay trabajo tan fácil que pueda considerarse como un juego o una recreación y que conduzca al fin tan buscado. Al contrario, como dice Hermes ninguna inspiración ni trabajo deben ahorrarse. De otro modo lo que el Sabio ha predicho en parábolas se verificará: a saber, que los deseos del perezoso lo harán perecer. No es sorprendente que tanta gente que trabaja en la Alquimia sean reducidos a la pobreza, ya que huyen del trabajo aunque no temen el gasto.

III
Pero nosotros que conocemos ésto y que hemos trabajado, sabemos con certeza que ningún trabajo es más fastidioso que nuestra primera preparación. Por esto, Morien advierte seriamente al Rey Calid diciendo: muchos sabios se han lamentado del fastidio que causa esta operación. No quiero que se entienda ésto en sentido figurado, puesto que no considero las cosas tal como aparecen en el comienzo de la obra sobrenatural, sino tal como las encontramos desde el principio. Disponer con habilidad la materia, dice el Poeta, he aquí el trabajo, la obra. Y añade: Uno (Jasón), desde una cima conocida te muestra el Toisón de oro. El otro (Hércules) cuanto trabajo has de padecer para consumir esta impureza que está sobre la masa pesada y bruta.
Ésto es lo que ha hecho decir al célebre Autor del Secreto Hermético que el primer trabajo es un trabajo de Hércules.

IV
Se encuentran efectivamente en nuestros principios muchas superfluidades heterogéneas imposibles de reducir a la pureza (la conveniente para nuestra obra) y que hay que purgar hasta el fondo, lo que es imposible de hacer si se ignora la Teoría de nuestros Secretos, mediante la cual enseñamos a extraer la Diadema Real del menstruo de la meretriz. Una vez conocido este medio, se requiere aún un gran trabajo, tanto que, como dice el Filósofo, varios abandonaron la obra inacabada a causa de las terribles dificultades.


V
No creáis sin embargo que una mujer no pueda emprender esta obra, si la considera como un trabajo serio y no como un juego. Pero una vez preparado el Mercurio al que Bernardo Trevisano llama su fuente, se penetra al fin en el descanso que es mucho más deseable que todos los trabajos, según dice el Filósofo.

IX. DE LA VIRTUD DE NUESTRO MERCURIO SOBRE TODOS LOS METALES

I
Nuestro Mercurio es aquella serpiente que devoró a los compañeros de Cadmo, lo que no debe extrañarnos, pues había devorado anteriormente al mismo Cadmo que era más robusto que los otros. Sin embargo, al final, Cadmo la traspasará cuando gracias a la virtud de su azufre la haya coagulado.

II
Has de saber que nuestro Mercurio domina a todos los cuerpos Metálicos y puede resolverlos en su primera materia Mercurial separando sus azufres. Has de saber también que el Mercurio de una, dos o tres Águilas impera sobre Saturno, Júpiter y Venus. De tres a siete Águilas, impera sobre la Luna; finalmente, impera sobre el Sol de siete a diez Águilas.

III
Así os notifico que nuestro Mercurio está más próximo del primer ser de los metales que ningún otro Mercurio, por lo que penetra radicalmente en los Cuerpos Metálicos y manifiesta las profundidades escondidas de éstos.

X. DEL AZUFRE QUE SE ENCUENTRA EN EL MERCURIO FILOSÓFICO

I
Lo más admirable de todo es que en nuestro Mercurio se encuentra un azufre no sólo actual, sino también activo y verdadero que conserva sin embargo todas las proporciones y la forma del Mercurio. Es necesario que esta forma haya sido introducida en él por nuestra preparación: esta forma es un azufre Metálico y este azufre es un fuego que corrompe al sol compuesto o dispuesto.

II
Este fuego sulfuroso es la simiente espiritual que nuestra Virgen (permaneciendo no obstante inmaculada) recoge, pues la Virginidad puede soportar un amor espiritual sin ser corrompida, como la experiencia y el Autor del Secreto Hermético lo demuestran. Es gracias a este Azufre que nuestro Mercurio es Hermafrodita o sea que contiene al mismo tiempo, a partir del mismo grado visible de digestión, un principio activo y un principio pasivo. Si es unido al Sol, lo ablanda y lo disuelve por el calor templado que exige el compuesto; por el mismo fuego, se coagula a sí mismo produciendo por su coagulación al Sol y la Luna según el deseo del Artista.

III
Esto te parecerá quizás increíble, pero es cierto que el Mercurio Homogéneo, puro y limpio llenado con un azufre interno por nuestro artificio, se coagula a sí mismo por la acción de un calor exterior conveniente. Esta coagulación se hace en forma de una flor de leche que nada encima de ella como una tierra sutil sobre las aguas. Pero cuando se le une al Sol, no sólo no se coagula sino que el compuesto manifiesta todos los días un aspecto más blando hasta que, estando bien disueltos los cuerpos, los espíritus comienzan a coagularse tomando un color muy negro y un olor muy fétido. Así pues es evidente que este azufre espiritual de los Metales es verdaderamente el primer motor que hace dar vueltas a la rueda y girar al eje. Este Mercurio es verdaderamente un oro volátil, que no está suficientemente digerido, pero bastante puro, por ello, por una simple digestión, se transforma en Sol. Pero si se une a un sol ya perfecto, no se coagula; pero disuelve al oro corporal, con el que queda, después de la disolución, bajo la misma forma; sin embargo, la muerte debe preceder necesariamente a la unión perfecta para que, después de la muerte, sean unidos simplemente no en una perfección, sino en mil perfecciones.

XI. DE LA INVENCIÓN DEL MAGISTERIO PERFECTO

I
En otro tiempo, los Sabios penetraron en este arte sin el socorro de los libros, de la siguiente manera: fueron llevados a comprenderlo por la voluntad de Dios. No creo, en efecto, que ninguno lo haya poseído por una revelación inmediata, salvo tal vez Salomón, cuestión que prefiero no resolver. Pero aún cuando lo hubiera adquirido de esta manera, nada impide que lo haya obtenido por la búsqueda, ya que había pedido únicamente la Sabiduría, que Dios le dio para que con ella poseyera la riqueza y la paz. Nadie sano de espíritu podría negar que aquél que ha sondeado la naturaleza de las plantas y de los árboles, desde el Cedro de Líbano hasta el Hisopo y la Parietaria, no haya conocido paralelamente la naturaleza de los minerales, cuyo conocimiento no es menos agradable.

II
Pero volviendo a nuestro asunto, afirmo que es verosímil creer que los primeros Adeptos que se adueñaron de este Magisterio, entre los que coloco a Hermes, estando desprovistos de libros, no buscaron al principio la máxima perfección, sino que se contentaron simplemente con exaltar los metales imperfectos a la dignidad Real. Y como se dieron cuenta de que todos los cuerpos Metálicos tenían un origen Mercurial, y que el Mercurio era en cuanto al peso y a la Homogeneidad similar al más perfecto de los Metales, el Oro, se propusieron llevarlo a la madurez del Oro, pero no pudieron llevarlo a cabo con ningún fuego.

III
Por lo que consideraron que para tener éxito, el calor exterior del fuego tenía que ser acompañado por un fuego interior. Han buscado por consiguiente este calor en varias cosas. Primeramente extrajeron por destilación (extillarunt) aguas extremadamente ardientes de los minerales menores, con las que corroyeron el Mercurio, pero no pudieron por esta vía, cualquiera que fuese el artificio empleado, hacer que el Mercurio cambiara sus cualidades intrínsecas, ya que todas estas aguas Corrosivas no eran sino agentes exteriores, del mismo modo que el fuego, aunque de un modo diferente; y estos menstruos, como ellos los llamaron no permanecían con el cuerpo disuelto.

IV
Por esta firme razón rechazaron todas las sales, excepto una, que es el primer ser de todas las sales, que disuelve a todos los metales y de la misma manera coagula al Mercurio; pero esto no se hace más que por una vía violenta. Por lo cual un agente de esta clase se separa de nuevo de los cuerpos que ha disuelto, sin perder nada de su peso ni de sus cualidades. Por lo que los Sabios reconocieron al final que en el Mercurio había crudezas acuosas e impurezas terrosas que, profundamente incrustadas, impedían que fuera digerido, y que no podían ser eliminadas más que por la inversión de todo el compuesto. Aprendieron, digo, que si podían liberarlo de sus escorias, conseguirían volver fijo al Mercurio. En verdad, éste contiene en sí mismo un azufre fermentativo del que la más mínima porción (granum) sería suficiente para coagular todo el cuerpo mercurial, si se pudieran separar todas sus impurezas y crudezas. Por este motivo, intentaron varias purgaciones, pero en vano, puesto que esta operación requiere una mortificación y una regeneración para las que es necesario un agente interior.

V
Y finalmente aprendieron que el Mercurio había sido destinado para formar los metales en las entrañas de la tierra, para lo que conservaba un movimiento continuo tanto tiempo como el lugar y los otros caracteres exteriores permanecían bien dispuestos. Pero si se producía por casualidad algún transtorno, este joven inmaduro caía por su propio impulso, de tal modo que aparecía privado de movimiento y de vida, siendo verdaderamente imposible el regreso de la privación a la salud.


VI
Hay un azufre pasivo en el Mercurio que tendría que ser activo; hay que introducirle, por lo tanto, otra vida, de su misma naturaleza, que suscite la vida latente del Mercurio. De este modo la vida recibe a la vida; entonces, finalmente, (el Mercurio) es cambiado radicalmente y rechaza espontáneamente de su Centro a las impurezas y escorias, como ya lo escribimos suficientemente en los capítulos precedentes. Esta vida se encuentra solamente en el azufre metálico; los sabios lo buscaron en Venus y en substancias semejantes, aunque en vano.

VII
Finalmente, se interesaron en la estirpe de Saturno y probaron su acción sobre el oro. Y como tenía fuerza para desembarazar al oro maduro de sus impurezas, se dejaron llevar por el argumento de que, más o menos, tendría la misma acción sobre el Mercurio. Pero comprobaron experimentalmente que retenía sus mismas escorias y se acordaron del Proverbio que dice: Sé puro, tú que quieres purificar a los demás. Comprendieron que era imposible, a pesar de sus esfuerzos, purgarlo enteramente, ya que en su azufre no había nada metálico, aunque en él abundaba la sal más pura de la naturaleza.
VIII
Así pues, vieron que en el Mercurio había muy poco azufre y que éste era únicamente pasivo, por lo que no encontraron azufre activo en esta descendencia de Saturno, sino sólo (azufre) en potencia. Por lo que la unieron a un azufre arsenical ardiente, sin el que se vuelve loca y no puede subsistir en forma coagulada, y es tan estúpida que prefiere convivir con este enemigo que la tiene fuertemente encarcelada, cometiendo libertinaje, antes que renunciar a él y aparecer bajo una forma Mercurial.

IX
Por lo que, buscando más lejos este azufre activo, los Magos lo pidieron y lo encontraron encerrado en lo más interior de la casa del carnero. El hijo de Saturno lo ha acogido con avidez, siendo purísima, muy tierna y muy próxima al primer ser de los metales su materia metálica, completamente privada de azufre activo pero capacitada para recibir azufre. Por lo que atrae hacia sí como un Imán, absorbiéndolo y escondiéndolo en su vientre. Y el Todopoderoso le imprime su sello real. Entonces, los Magos se alegraron, no sólo por haber encontrado el azufre, sino también por verlo totalmente preparado.

X
Finalmente, intentaron purgar el Mercurio con él, pero su trabajo fue inútil, ya que en este hijo de Saturno había una malignidad arsenical mezclada de azufre absorbida en él, y a pesar de ser muy poca respecto a la gran cantidad que el azufre posee en su naturaleza, impedía sin embargo la unión de este azufre con el Mercurio. Por ello intentaron templar esta malignidad del aire por las Palomas de Diana y les respondió el éxito. Mezclaron entonces la vida con la vida, humedecieron la seca mediante la líquida, animaron la pasiva por la activa y vivificaron la muerta por la viva. Así, el Cielo estuvo nublado por un tiempo pero, tras abundantes lluvias, ha recobrado la serenidad.

XI
De allí salió el Mercurio Hermafrodita. Lo pusieron sobre el fuego y en un tiempo de ningún modo largo, lo coagularon, encontrando en su coagulación al sol y a la luna.

XII
Finalmente, vueltos en si mismos, (estos Sabios) notaron que el Mercurio así purificado, no coagulado aún, no era todavía un metal, pero sí lo suficientemente volátil como para no dejar ningún depósito en el fondo del vaso durante su destilación. Por lo que los llamaron su sol inmaduro y su luna viva.

XIII
Consideraron del mismo modo que ya que era verdaderamente el primer ser del oro, sin embargo volátil, podía convertirse en el campo donde, una vez sembrado, el Sol aumentaría en virtud. Por lo tanto, colocaron allí al sol y, ante su estupor, lo que era fijo se volvió volátil, lo duro se ablandó y lo que estaba coagulado se disolvió para la sorpresa de la naturaleza misma.

XIV
Por lo que casaron a estos dos cuerpos, los encerraron en un vaso de vidrio y los colocaron sobre el fuego y dirigieron el resto de la obra durante un largo periodo, como lo exige la naturaleza. Así fue vivificado el muerto y murió el vivo, se pudrió el cuerpo y el espíritu resucitó con gloria y el alma fue exaltada en una Quintaesencia, medicina suprema para los animales, vegetales y minerales.

XII. DE LA MANERA DE REALIZAR EL PERFECTO MAGISTERIO EN GENERAL

I
Debemos dar a Dios eterna acción de gracias por habernos mostrado estos arcanos de la naturaleza que ha escondido a los ojos de la mayoría. Descubriré, pues, fiel y gratuitamente a los demás buscadores lo que me ha sido dado gratuitamente por este supremo dador. Has de saber, por consiguiente, que en nuestra operación no existe mayor secreto que la colaboración de las naturalezas, una sobre la otra, hasta que gracias a un cuerpo crudo se extraiga una virtud muy digerida de un cuerpo digerido.

II
Para ello se requiere:
Primero la provisión (comparatio), la preparación y la adaptación exacta de los ingredientes que entran en la obra.
Segundo, una buena disposición exterior.
Tercero, preparadas así las cosas, se requiere un buen régimen.
Cuarto, hay que conocer de antemano los colores que aparecen en el transcurso de la obra, para no proceder a ciegas.
Quinto, paciencia, para que la obra no sea llevada apresuradamente y con precipitación.
De lo que vamos a hablar en orden con una sinceridad fraternal.

XIII. DEL USO DE UN AZUFRE MADURO EN LA OBRA DEL ELIXIR

I
Ya hemos hablado de la necesidad del Mercurio y hemos transmitido, a propósito de él, numerosos secretos que antes de mí estaban sin conocer en el mundo, porque casi todos los libros de química están llenos de oscuros enigmas, de operaciones Sofísticas o incluso de montones de palabras escabrosas.
Verdaderamente, yo no he hecho lo mismo, sometiendo así mi voluntad al beneplácito divino, que en este último período del mundo me parece querer revelar estos tesoros. Por lo que no creo que el arte se envilezca y desaparezca. Esto no puede ocurrir, pues la verdadera sabiduría se guarda a sí misma en honra eternamente.

II
Finalmente, ojalá que el Oro y la Plata, estos grandes ídolos que el mundo entero ha adorado hasta ahora, fueran de tan poco valor como el estiércol ¡Entonces, nosotros, que somos duchos en este arte, no estaríamos obligados a escondernos!; nosotros, que nos creemos ya cargados de la misma maldición que Caín (¡llorando y suspirando!) casi parece que estemos apartados de la faz del Señor y de la dulce sociedad de nuestros amigos, de la que disfrutábamos sin temor antaño. Ahora vivimos verdaderamente agitados como si estuviéramos asediados por las furias y no podemos creernos seguros por algún tiempo en ninguna parte, gimiendo y repitiendo a menudo la lamentación de Caín a Dios: "Cualquiera que me hallare me matará".

III
No habiendo osado tomar el cuidado de nuestra familia, erramos vagabundos de nación en nación sin obtener ninguna morada segura. Y aunque lo poseemos todo, debemos contentarnos con poco; ¿en qué somos pues felices, sino en la contemplación, donde el alma experimenta una gran satisfacción? Muchos creen, siendo extraños a este arte, que si lo poseyeran harían esto o esto otro: es lo que nosotros creíamos antaño, pero vueltos prudentes por los peligros, hemos escogido un método más secreto. Cualquiera que ha escapado a un peligro de muerte inminente se volverá, ciertamente, creedme, más sabio para el resto de sus días. Las mujeres de los célibes y los hijos de las vírgenes, dice el proverbio, están siempre bien vestidos y bien alimentados.

IV
He encontrado al mundo en un estado tan corrompido que no se encuentra prácticamente nadie entre los que se dan una imagen de hombre honesto o que anuncian su amor al bien común, en quien la finalidad personal última no sea un interés sórdido e indigno. Y ningún mortal puede hacer nada en la soledad, ni siquiera obras de misericordia, sin poner en peligro su vida. Lo he experimentado hace poco tiempo en el extranjero: había dado un remedio a unos enfermos afligidos de miserias corporales y abandonados por todos, y por milagro recobraron la salud, enseguida comenzaron a murmurar que era por el Elixir de los Sabios, hasta tal punto que he sufrido a veces los peores disgustos; obligado a disfrazarme, a afeitarme la cabeza y llevar una peluca, a utilizar otro nombre y huir por la noche, pues de otro modo habría caído en manos de los malvados que me acechaban (a causa de una simple sospecha y de su detestable sed de oro). Podría narrar muchos incidentes de este tipo, que parecerían graciosos a muchas personas.

V
En efecto, algunos dicen: "Si yo poseyera estos secretos, me comportaría de otro modo". Que sepan, sin embargo, lo penoso que es para las personas de espíritu el convivir con imbéciles; pues las personas de espíritu son astutas, sutiles, perspicaces, tienen los ojos de Argos, algunos son curiosos, otros maquiavélicos, intentan comprender la vida, las costumbres y los actos de los hombres; en todo caso son personas con las que, cuando se ha contraído con ellas una especie de familiaridad, es muy difícil disimular.

VI
Si hablara con alguno de los que creen esto de sí mismos (que harían tal o cual cosa si poseyeran la piedra) le diría: "Eres el amigo de un Adepto", enseguida se pondría a reflexionar y me respondería: "Esto es imposible, me habría dado cuenta; vivo tan familiarmente con él que lo habría notado". Tú que piensas esto de tí mismo, ¿no crees que los demás tienen una perspicacia igual a la tuya para darse cuenta de quién eres?

VII
En verdad es necesario convivir con la gente, de otro modo te ven como a un Cínico o a otro Diógenes. Si convives con la plebe, en verdad es indigno. Si frecuentas la sociedad de las gentes prudentes, has de ser muy cauteloso, no sea que otro te reconozca con la misma facilidad con la que tú crees que puedes reconocer en otra persona a un Adepto (ignorando tú un secreto conocido por todos) valiéndote del hecho de que tienes con él una cierta familiaridad.
No te será fácil darte cuenta de que se sospecha de tí, y es un grave inconveniente, pues la menor conjetura será suficiente para que se te aceche.

VIII
Tanta es la maldad de los hombres, que he conocido a ciertas personas que fueron estranguladas o ahorcadas y que, sin embargo, eran ajenas a nuestro arte. Era suficiente con que gentes desesperadas hubieran oído murmurar que alguien tenía la reputación de ser hábil en esta ciencia. Sería fastidioso contar lo que nosotros mismos experimentamos, vivimos y oímos, a este respecto, y más aún en esta edad del mundo que en las precedentes. La Alquimia es un pretexto, de modo que si haces algo en secreto, no puedes dar tres pasos sin traicionarte.

IX
Esta cautela tuya excitará el celo de algunos a examinar más de cerca tu conducta y se te importunará, acusándote de hacer moneda falsa. ¿Y qué no dirán?. Si eres un poco más abierto, se encontrará que haces cosas insólitas, ya sea en Medicina o en Alquimia. Si posees un gran peso de oro o de plata y quieres vender de él, fácilmente se preguntarán de donde proviene esta gran cantidad de oro fino y plata, puesto que no se encuentra en ninguna parte, sino es en Barbaria o en Guinea, y bajo la forma de un polvo extremadamente tenue, mientras que el tuyo, verdaderamente de condición más noble, estará en forma de fragmentos.

X
Los mercaderes no son tan estúpido, incluso si jugando como niños te dijeran: "los ojos están cerrados, ven, no vemos." Con todo eso, si vas a ellos, en un abrir y cerrar de ojos, descubren lo suficiente como para ocasionarte la mayor miseria. La plata que es producida mediante nuestro arte, es tan fina que no puede venir de ningún lugar. La mejor, que viene de España, no sobrepasa en bondad a la esterlina Inglesa, y se presenta además en forma de rudas monedas que, a pesar de las prohibiciones legales de los países, se transportan furtivamente. Por lo tanto, si vendieras una gran cantidad de plata pura, ya te has traicionado, mientras que si quieres adulterarla (sin ser Orfebre), mereces la pena capital, según las leyes de Holanda, Inglaterra y de casi todos los países, que prevén que toda adulteración del oro y de la plata, aunque sea para pesarlo en la balanza, es susceptible de la pena capital si no es realizado por un orfebre profesional y autorizado.

XI
Nosotros lo comprobamos cuando, fuera de nuestra patria, intentamos vender cerca de 600 libras de plata muy fina, disfrazado de mercader, no osando adulterarla por tener casi cada nación su propia ley para los metales preciosos, que los orfebres conocen bien, hasta tal punto que, si yo hubiera pretendido haberla obtenido de fuera, lo hubieran reconocido por la prueba de la balanza y hubieran hecho prender al vendedor. Aquellos a quienes la llevé, me dijeron enseguida que era plata fabricada por el arte. Les pregunté cómo podían afirmarlo y me respondieron simplemente que no tenía que enseñarles a distinguir la plata procedente de España e Inglaterra, y que aquella no era de ese tipo. Oyendo esto, huimos a escondidas abandonando la plata y su valor, sin volver nunca a reclamarlo.


XII
Si después de esto finges que este gran peso de oro, o sobre todo plata, ha sido traído de otro lugar, no podrás hacerlo sin ruido. El capitán de barco dirá que él no ha transportado tal cantidad de plata y que no habría podido entrar en el barco ignorándolo todos. Y los que oirán esto, que vienen a este lugar a comerciar, reirán, diciendo que no es posible reunir tal cantidad de oro o de plata en un barco, siendo tan estrictas las leyes que lo prohiben y tan estrictos los registros preventivos. Este asunto se hará público inmediatamente, no sólo en el país en cuestión, sino también en los países vecinos. Instruido por los peligros corridos, he decidido seguir escondido y comunicártelo a tí, que sueñas con este arte, curioso por ver que harás por el bien público cuando seas un Adepto.

XIII
Así pues, como dijimos en lo que antecede y habiendo enseñado la necesidad del Mercurio en nuestra obra, he decidido recalcar a propósito del Mercurio algunas particularidades, lo cual ninguno de los antiguos hizo antes de mí. Así, por otra parte, digo lo mismo del azufre, sin el cual, el Mercurio no podrá sufrir la congelación necesaria para la obra sobrenatural.

XIV
Este azufre desempeña en nuestra obra el papel de macho, y cualquiera que aborda sin él el arte transmutatorio no tendrá éxito nunca, afirmando todos los Sabios que no se puede hacer ninguna tintura sin Latona, siendo este bronce sin lugar a dudas el Oro, que ellos llaman así. El famoso Sendivogius ha dicho a este respecto: "El Sabio reconoce nuestra piedra incluso entre el estiércol, mientras que el ignorante ni siquiera cree que exista en el oro". Es en el Oro de los Filósofos, donde se encuentra la tintura aurífica; aunque éste sea un cuerpo muy digesto, nuestro Mercurio se reincruda no obstante en un sólo cuerpo, recibiendo de Mercurio la multiplicación de su simiente, no tanto en peso como en virtud.

XV
Y aunque varios Sabios Sofistas parezcan negarlo, todo es verdaderamente como lo he dicho. Pretenden, por ejemplo, que el oro vulgar está muerto, mientras que el suyo está vivo. Paralelamente, el grano de trigo está muerto, es decir, que su actividad germinal ha sido suprimida y permanecería así eternamente si fuera conservado en un medio ambiente seco, pero si es echado en la tierra, pronto reemprende su vida fermentativa, se hincha, se ablanda y germina.

XVI
Lo mismo ocurre con nuestro oro. Está muerto, osea que su fuerza vivificante está sellada bajo la corteza corporal, como ocurre con el grano, aunque de un modo diferente, en cuanto a la diferencia que separa el grano vegetal del oro metálico. Y del mismo modo que este grano que permanece inmutable mientras está en el aire seco es destruido por el fuego y vivificado solamente en el agua, paralelamente, el oro, que es incorruptible y dura eternamente, es únicamente reductible en nuestra agua, y entonces en nuestro oro vivo.

XVII
Del mismo modo que el trigo sembrado en el campo por el agricultor, cambia de nombre y toma el de semilla en lugar del de grano que tenía mientras se guardaba en el granero para hacer pan y otros alimentos de este tipo, así como para la siembra, paralelamente el oro cuando está en forma de anillo, de vasija o de moneda, es vulgar, pero cuando se le mezcla con nuestra agua es Filosófico. En el primer estado se dice que está muerto, ya que permanece inmutable hasta el fin del mundo; en el estado posterior se dice que está vivo, porque lo está en potencia. Potencia que puede, en pocos días, ser convertida en acto: entonces el oro ya no es oro, sino el Caos de los sabios.

XVIII
Con razón, pues, los Filósofos dicen que el oro filosófico es tan diferente del vulgar; y que la diferencia consiste en la composición. En la medida en que se dice que un hombre está muerto cuando ha oído su sentencia de muerte, así se dice que el oro está vivo cuando está mezclado a una tal composición y sometido a un fuego en el que necesaria y rápidamente debe recibir a la vida germinativa y mostrar, al cabo de pocos días, la acción de su vida naciente.
XIX
Por esto mismo los Filósofos que dicen que su oro está vivo te ordenan a ti, investigador de este arte, que vivifiques al muerto. Si lo conoces, y preparas el agente realizando la mezcla según las reglas, tu oro no tardará en volverse vivo, y en esta vivificación, tu menstruo vivo, morirá. Por esta razón los Magos ordenan que se vivifique al muerto y que se mortifique al vivo; y sin embargo, al principio llaman viva a su agua, y dicen que la muerte del primer principio y la vida del segundo tienen la misma duración.

XX
Por lo que es evidente que hay que tomar su oro cuando está muerto y su agua cuando está verdaderamente viva, y en este compuesto, después de una breve decocción, la simiente del oro se vuelve viva y el Mercurio vivo, muere; es decir, que el espíritu se coagula por el cuerpo disuelto y que uno y otro se pudren en forma de limo hasta que todos los miembros del compuesto son dispersados en átomos. Esta es, pues, la naturaleza de nuestro Magisterio.

XXI
El misterio que ocultamos con tanto empeño es la preparación del Mercurio propiamente dicho, que no puede encontrarse sobre la tierra para nuestras manos preparado (nuestro uso), y esto por razones particulares conocidas por los Adeptos. En este Mercurio, purgado al grado supremo de pureza, limado y reducido a láminas, amalgamamos perfectamente al oro puro, lo encerramos en un vaso de vidrio y lo cocemos a fuego continuo: el oro se disuelve por la virtud de nuestra agua, reduciéndose a su materia más próxima, en la que es liberada la vida prisionera en el oro, y recibe la vida del Mercurio disolvente, que es respecto a él lo que la buena tierra respecto al grano de trigo.


XIV. DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE SE PRODUCEN Y QUE SE REQUIEREN PARA LA OBRA EN GENERAL

I
Hemos separado el Arte Químico de todos los Errores vulgares y refutado los Sofismas y las Curiosas Quimeras de los Soñadores, hemos enseñado que este Arte debe tener por principios al Oro y al Mercurio, que el sol es el Oro, sin ninguna ambigüedad ni duda, y que esto no debe ser tomado Metafóricamente, sino en el verdadero sentido Filosófico; y hemos declarado sin la menor ambigüedad que el Mercurio es el azogue.

II
Hemos demostrado que el primero es perfeccionado por la naturaleza y se puede comprar; pero el segundo debe ser fabricado por el Arte y es una de las llaves (del Arte). Hemos añadido razones tan claras y tan evidentes que, a menos que se quieran cerrar los ojos para no ver el sol, es imposible no percibirlas. Hemos declarado, y lo repetimos, no haber afirmado todo esto por la fe que podamos tener en los escritos de otros: hemos visto y conocido lo que sinceramente contamos; hemos fabricado, visto y poseído la piedra, el Gran Elixir.

III
Verdaderamente no estamos celosos de este saber pues anhelamos que, a través de estos escritos, dispongas de él. Por otra parte, dimos a conocer lo difícil que es la preparación del Mercurio Filosófico, cuya principal dificultad reside en las Palomas de Diana, que están envueltas en los eternos abrazos de Venus y sólo son vistas por el verdadero Filósofo. Este único conocimiento (scientia) es la perfección de la Teoría , ennoblece al filósofo, descubriéndole todos los arcanos de nuestra ciencia; tal es el nudo gordiano que aquel que comienza en el arte no sabrá deshacer jamás si el dedo de Dios no está allí para guiarlo. Y es tan difícil que si quieres llegar a su conocimiento exacto, necesitas para este trabajo una gracia peculiar de Dios.

IV
He dado, lo que nadie ha hecho antes de mí, tantos detalles sobre la fabricación de esta agua que no sabría decir más si no es dando la receta, lo que he hecho ya, sólo que sin nombrar los elementos con sus propios nombres. Sólo me resta describirte el uso y la práctica que te enseñarán fácilmente a distinguir las cualidades y defectos del Mercurio y, gracias a este conocimiento, podrás modificarlo y corregirlo a tu gusto.

V
Poseyendo de este modo el Mercurio animado y el Oro, falta la purgación accidental, tanto del Mercurio como del Oro,
Después los esponsales,
Y en tercer lugar, el régimen.

XV. DE LA PURGACIÓN ACCIDENTAL DEL MERCURIO Y DEL ORO

I
El oro perfecto se extrae de las vísceras de la tierra, donde se le encuentra en trozos o en forma de arena. Si lo puedes tener intacto, es bastante puro; si no, púrgalo, ya sea con antimonio, ya por el Cemento real, ya haciéndolo hervir con agua fuerte; reduce el oro en granos o limaduras, luego fúndelo y ya está dispuesto.

II
Nuestro oro es producido por la naturaleza, perfeccionado en nuestras manos por nuestro uso, que yo he encontrado y del que me he servido, conocido apenas por un artista entre cien mil, a menos que tenga un conocimiento muy profundo del reino mineral. Por otra parte, se encuentra en un sujeto accesible a todos (omnibus obvio), pero que está mezclado con muchas superfluidades; lo haremos pasar por muchos exámenes y combinaciones, hasta que sean eliminadas todas las escorias y sólo quede de él lo puro, aunque con algunas heterogeneidades. Sin embargo no lo fundimos, pues su tierna alma perecería y estaría tan muerto como el oro vulgar. Pero lávalo en el agua que lo consume todo (excepto nuestra materia) y entonces nuestro cuerpo se convierte en algo parecido a un rostro de cuervo.

III
El Mercurio tiene una gran necesidad de una purgación interna y esencial, que consiste en la adición gradual de un azufre verdadero, conforme al número de Águilas: entonces está purgado radicalmente. Este Azufre no es otra cosa que nuestro Oro, si sabes separarlos sin violencia, exaltar a uno y a otro separadamente, y reunirlos luego, obtendrás de ellos una concepción que te dará un hijo más noble que ninguna sustancia sublunar.

IV
Diana sabe completar esta obra, si está envuelta en los inviolables abrazos de Venus: Ora al Todopoderoso para que te revele este misterio que he explicado al pie de la letra en mis capítulos precedentes y donde este secreto ha sido tratado de manera llana. No hay una palabra o un punto superfluos, ni falta ninguno.

V
Pero aparte de esa purgación esencial del Mercurio, (éste) exige una limpieza accidental que haga desaparecer las heces externas que la operación de nuestro verdadero azufre ha expulsado del centro a la superficie. Este trabajo no es absolutamente necesario, pero acelera la obra y es, por lo tanto, conveniente.
VI
Así pues, toma tu Mercurio, que preparaste con el número conveniente de Águilas y sublímalo tres veces con Sal Común y Escorias de Marte, triturándolo al mismo tiempo en vinagre y un poco de sal amoníaco, hasta que el Mercurio desaparezca. Desécalo entonces y destílalo en una retorta de vidrio con un fuego aumentado gradualmente, hasta que todo el Mercurio ascienda. Reitera tres veces o más en esta operación, luego haz hervir el Mercurio en el espíritu del vinagre durante una hora en una cucúrbita o en un vaso de vidrio de fondo ancho y cuello estrecho, agitándolo fuertemente de vez en cuando. Decanta entonces el vinagre y lava la aceitosidad con agua de fuente vertida repetidamente. Entonces haz secar el Mercurio y admirarás su brillo.

VII
Puedes lavarlo con orín, o vinagre o sal para ahorrarte la sublimación, y destilarlo después por lo menos cuatro veces, tras haber agotado todas la Águilas, sin adición, lavando la retorta de Acero con ceniza y agua. Finalmente hazlo hervir en vinagre destilado durante medio día, agitando vivamente de vez en cuando, y aparta el vinagre que se ennegrece y añádele (otro) nuevo. Finalmente lava con agua caliente y podrás, redestilando el espíritu del vinagre, liberarlo de su negrura y conservará la misma virtud.

VIII
Todo esto es para apartar la inmundicia exterior que no se adhiere al centro sino que es un poco más obstinada en la superficie, como verás: Toma este Mercurio preparado con siete o nueve Águilas, amalgámalo con oro muy purgado; haz el amalgama sobre una lámina muy limpia y verás como mancha la lámina de una negrura oscura. Paliarás esta impureza por la destilación de la que he hablado, por ebullición y agitación. Esta preparación hace avanzar considerablemente la obra, acelerándola.

XVI. DEL AMALGAMA DEL MERCURIO Y DEL ORO Y DEL PESO CONVENIENTE DE UNO Y DE OTRO

I
PREPARADO todo ésto según las reglas, toma una parte de oro purgado en láminas, o pasado por la lima ingeniosamente, dos partes de Mercurio, ponlos en un mortero de mármol calentado previamente, por ejemplo en agua hirviendo(se seca desde que lo sacas, pero retiene el calor durante largo tiempo), tritura tu composición con una mano de mortero de marfil, de vidrio, de piedra o de hierro(lo que no es tan bueno) o de boj; los de vidrio o de piedra son los mejores. Yo suelo utilizar uno de coral blanco.

II
Tritura pues fuertemente el compuesto hasta que sea impalpable; tritúralo con tanto cuidado como suelen hacer los pintores al preparar sus colores, si es tan maleable como mantequilla, ni demasiado caliente, ni demasiado frío, de manera que, inclinándolo, no deje correr al Mercurio como agua hidrópica intercutanea, siendo buena la consistencia; si es muy seco, añade agua, tanta como haga falta, para que de este modo adquiera esta consistencia.

III
La Ley de esta mezcla es que esté blanda y suelta y que sin embargo se puedan formar con ella pequeñas bolas redondas a semejanza de la mantequilla, que es muy blanda y cede a la presión de los dedos pero que las mujeres, cuando la lavan, pueden formar bolas con ella. Observa qué a propósito es este ejemplo, ya que si se inclina la mantequilla, no deja escapar nada más líquido que la masa entera; lo mismo ocurre con nuestra mezcla.

IV
La naturaleza intrínseca del Mercurio debe darse en esta proporción: o dos o tres partes de Mercurio (por una) de cuerpo, o también tres partes de cuerpo por cuatro de espíritu, o dos por tres; y según la proporción de Mercurio, el amalgama será más o menos duro; pero recuerda siempre que es preciso poder coagularlo en pequeñas bolas, y que estas pequeñas bolas, separadas, se coagulan (concrescant) de tal modo que el Mercurio no aparece más vivo en el fondo que en la parte superior. Nota también, que si permites que el amalgama repose, se endurece espontáneamente.

V
Así pues, hay que juzgar la consistencia de la composición agitándola, y si es tan maleable como mantequilla, que permite que se hagan bolas con ella y que colocadas con precaución en un papel limpio, estas pequeñas bolas se endurecen en el reposo, sin ser más líquidas en el fondo que en la parte superior, entonces la proporción es buena.

VI
Hecho ésto, toma espíritu de vinagre y disuelve en él el tercio de su propio peso de sal de amoníaco y pon al sol y a Mercurio, antes de su amalgama, en este licor; ponlos en un vaso de cuello largo y déjalo hervir durante un cuarto de hora, con ebullición fuerte; retira entonces la mezcla del vaso y separa el licor, calienta un mortero y tritura, como hemos visto, fuerte y cuidadosamente la composición, luego, con agua caliente, quítale toda la negrura. Ponla en el mismo licor, hazla hervir de nuevo en el mismo vaso, tritura aún fuertemente y lava.

VII
Reitera en ésto (en esta operación), hasta que no puedas sacar con ningún trabajo ningún color del amalgama, entonces éste será tan claro como la plata más pura y de la blancura más estupenda de la plata mejor pulida. Observa bien la temperatura y cuida de que esté conforme a las reglas; si no es así, llévala hasta allí y procede como se ha dicho. Este trabajo es laborioso, sin embargo verás tu tarea compensada por los signos que aparecerán en la obra.

VIII
Por último hierve (tu compuesto) en agua pura, repitiendo decantaciones, hasta que toda salazón y acrimonia se desvanezcan; entonces saca el agua y deja que el amalgama se seque, lo que se hará muy deprisa. Para que estés totalmente seguro, (ya que mucha agua hecha a perder la obra, pues el vapor puede romper el vaso, incluso si éste es grande), agítalo encima de un papel limpio con la punta de un cuchillo, moviéndolo, hasta que esté totalmente seco, entonces procede como te indicaré.


XVII. DE LAS PROPORCIONES DEL VASO, DE SU FORMA, DE SU MATERIA Y DEL MODO DE CERRARLO

I
TOMAD un vaso de vidrio oval y redondeado, lo suficientemente grande como para que quepa en su esfera una onza de agua destilada al mayor grado, y no menos si es posible, pues hay que intentar acercarse mucho a esta medida. El vaso de vidrio ha de tener un cuello de un palmo o de diez dedos de altura; cuanto más transparente y espeso sea, mejor, siempre que puedas distinguir las acciones que tienen lugar dentro. No ha de ser más espeso en un sitio que en otro.

II
Pon en este vaso de vidrio media onza de oro con una onza de Mercurio, y si añades el triple de Mercurio, todo el compuesto no debe exceder las dos onzas. Tal es la proporción requerida. Además de esto, si el vidrio no es espeso no será capaz de aguantar en el fuego, pues los vientos que se forman en el vaso por nuestro Embrión los romperán. Es preciso que el vaso esté cerrado por arriba con mucha cautela y diligencia, para que no haya ninguna fisura ni el menor agujero, de lo contrario, la obra perecerá.

III
Así ves que la obra en sus principios no excede el precio de tres ducados o tres florines de oro. Del mismo modo, la fabricación de una libra de nuestra agua no excede las dos coronas. Ciertamente, lo confieso, hacen falta determinados instrumentos, pero no son muy caros, y si tuvieras mi aparato de destilación, no tendrías necesidad de estos vasos que se rompen fácilmente.

IV
También hay gentes que se imaginan que todo el gasto excede apenas un ducado; puede respondérseles que esto prueba que nunca han realizado experimentalmente la obra hasta el final, pues hay otras cosas necesarias a la obra, que cuestan dinero. Pero apoyándose en los Filósofos, estas gentes pretenden que todo lo que cuesta caro es, en nuestra obra, engañoso. A lo que responderemos: ¿Qué es nuestra obra? ¿Acaso hacer la piedra?. Verdaderamente es la obra final, pero la verdadera obra consiste en descubrir la humedad en la que el oro se licúa como el hielo en agua tibia; encontrar ésto es nuestra obra.

V
Por ello muchos sudan obteniendo el Mercurio del Sol, otros el Mercurio de la Luna , pero en vano. Pues en esta obra es engañoso todo lo que cuesta caro. Afirmo que con un florín es posible comprar tanto principio material de nuestra agua como haría falta para animar dos libras enteras de Mercurio, a fin de hacer el verdadero Mercurio de los Sabios. Buscando con el mayor cuidado, confeccionamos con él un sol que, cuando es perfecto tiene más valor para el artista que si lo hubiera comprado al precio del Oro más puro, pues resiste a cualquier prueba y es, en mucho, el mejor para nuestra obra.

VI
En definitiva, los vasos de vidrio, los carbones, los vasos de tierra, el horno, los casos e Instrumentos de hierro, no pueden reunirse sin nada. Que los torpes Sofistas callen sus habladurías, sus impúdicas mentiras que seducen a tanta gente. Sin nuestro cuerpo perfecto, nuestra descendencia de Venus y de Diana, que es el oro puro, no se puede obtener ninguna tintura permanente. Nuestra piedra es, por una parte, respecto a su nacimiento, vil, inmadura y volátil, y por otra parte es perfecta, preciosa y fija: las especies del cuerpo y del espíritu son el Sol y la Luna , el oro y el azogue.

XVIII. DEL HORNO O ATANOR FILOSÓFICO

I
Se ha hablado del Mercurio, de su preparación, proporción y virtud; también del azufre, de su necesidad y uso en nuestra obra. He enseñado como había que prepararlos y de que manera se tenían que mezclar. También hablé mucho del vaso donde tenían que sellarse. Pero te advierto que hay que entender todo esto con un grano de sal, no sea que, procediendo al pie de la letra, te suceda a menudo errar.

II
Sin embargo, hemos explicado con una claridad desacostumbrada estas sutilidades Filosóficas, pero si no has vislumbrado las numerosas metáforas contenidas en los capítulos anteriores, no recogerás otra cosecha que la pérdida de tiempo, el gasto y la fatiga. Por ejemplo, cuando dije sin ninguna ambigüedad que uno de los principios era el Mercurio y el otro el Sol, que uno se vendía vulgarmente y que el otro era fabricado por nuestro arte, si no sabes cual es el último, ignoras el sujeto de nuestros secretos; pero puedes, en su lugar, trabajar sobre el sol vulgar; ten cuidado, sin embargo, de comprender el sentido de lo que digo, porque nuestro sol es un oro de buena calidad, que resiste a todo examen, por lo que puede venderse (una vez reducido a metal) sin escrúpulo.

III
Sin embargo, nuestro oro no podría comprarse a ningún precio, aún cuando quisieras dar por él una corona o un reino, pues es un don de Dios. Efectivamente, nuestro oro no puede llegar a nuestras manos perfecto (al menos comúnmente), porque para ser nuestro ha de ser el fruto de nuestro arte. Puedes también, si buscas bien, buscar y encontrar en nuestro sol al sol y la luna vulgares. Pues nuestro oro es la materia más próxima de nuestra piedra, el sol y la luna vulgares, la cercana, y los demás metales la remota. En cuanto a los elementos no metálicos, (son una materia) muy alejada e incluso totalmente extranjera.

IV
Yo mismo lo he buscado y encontrado en el sol y la luna vulgares. Pero es un trabajo mucho más fácil hacer la piedra de nuestra materia que extraer nuestra verdadera materia de cualquier metal vulgar. Nuestro oro es, en efecto, un Cahos cuya alma no huye a causa del fuego, mientras que el oro vulgar es verdaderamente un cuerpo cuya alma debe, para protegerse de la tiranía del fuego, refugiarse en un lugar bien fortificado. Esto es lo que hace decir a los Filósofos que el fuego de Vulcano es la muerte artificial de los metales, porque todos los que han pasado por la fusión, han perdido en ésta su misma vida; por lo tanto, si sabes aplicarla con ingenio, ya sea a tu cuerpo imperfecto, ya al dragón ígneo, no necesitas otra llave para todos nuestros Arcanos.

V
Pero si buscas nuestro sol en una sustancia media entre lo perfecto y lo imperfecto, puedes encontrarlo; después de esto, disuelve el cuerpo del sol vulgar, lo cual es un trabajo de Hércules y que se llama nuestra primera preparación, por la que se disuelve el encantamiento que vencía a este cuerpo y le impedía desarrollar su papel de macho. Si sigues la primera vía, necesitas emplear un fuego muy suave del principio al final; si sigues la segunda, has de implorar la ayuda del tórrido Vulcano, es decir que necesitas emplear el mismo fuego que administramos en la multiplicación, cuando el sol corporal y la luna vulgar sirven de fermento al elixir para perfeccionarlo. Será un verdadero laberinto para ti, del que no saldrás si no eres
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Editado por ultima vez por panfredo en Sun Oct 26, 2008 2:29 am; editado 3 veces en total
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MensajePosted: Sun Oct 19, 2008 9:38 am    Enviar tema: Y despues de cansado abandonar y despues... volver a empezar Responder citando

Gracias Panfredo, por este escrito (que no importa si lo has puesto por vanidad o por solidaridad, ahí está; para quien sepa vislumbrar).
Quiza hablar mas claro es para el boca oido.

Dice el Maestro Ireneo:
".../. pero si no has vislumbrado las numerosas metáforas contenidas en los capítulos anteriores, no recogerás otra cosecha que la pérdida de tiempo, el gasto y la fatiga ./.."

Incluso mas que esto. Aun vislumbrando bien, es duro de pelar....
Creo que supe como entender y proceder en el Arte, y por dos años operé "con gran industria" esta energía "volatil y explosiva".
Al empezar, mes y medio con dolor de barriga (sic) y terminar aburrido sin resultado "especial" y abandonando al horno intratable.

Ahora...? Veinte años despues. Mmmm Sol vulgar, Mercurio vulgar. Azufre que quema e intoxica. Horno nuevo pero casi que en huelga. Nada prometedor... el tiempo huye.

Es el drama de Parsifal? De Sigfrido? Es la vida. Destino o subconsciente, es lo mismo.

Paciencia, aceptación.

"Padre nuestro ./., que se haga tu voluntad, asi en la tierra como en el cielo".
"La paz del corazón tranquilo" ya es una gran obra aunque no sea la piedra cúbica perfectamente tallada.

Amen.
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Para captar el presente se necesita la actitud de no tener ni deseo ni aversion.
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MensajePosted: Sun Oct 19, 2008 2:05 pm    Enviar tema: Responder citando

iba a haber respondido ayer. pero he preferido dormir la respuesta.

en mi egomemíconmigomíaopinión, lo que ha tenido a bien compartir aquí Panfredo es, para quien tenga los Ojitos de Ver puestos y las Orejas de Escuchar puestas...

la rehoxtia en Verso.

Shocked

opinodeque.

panfredo escribio:
LA ENTRADA ABIERTA AL PALACIO CERRADO DEL REY
IRENEO FILALETEO


Presagio, en verdad, que no pocos serán alumbrados por mis trabajos.

Por lo que concluyo que, indudablemente, muchos en esta última edad del mundo tendrán la dicha de poseer este secreto;

III
Y se ya que muchos, como yo, poseen este secreto, y estoy persuadido de que hay muchos otros más, con los que próximamente entraré, por así decirlo, en una familiar y cotidiana comunicación.




panfredo escribio:
Los espíritus demasiado sutiles, declaro, sueñan quimeras, pero el diligente hallará la verdad siguiendo la vía simple de la naturaleza.

II
El oro es pues el único y verdadero principio a partir del cual puede producirse oro.


SÍ.


panfredo escribio:
No obstante, el hijo es formado por nosotros, no creándolo, sino extrayéndolo de las cosas que lo encierran, con la cooperación de la naturaleza, de un modo admirable, por un arte muy sagaz.


SÍ.

panfredo escribio:
Llamamos a este Caos nuestro arsénico, nuestro aire, nuestra luna, nuestro imán, nuestro acero, pero siempre bajo aspectos diferentes, porque nuestra materia pasa por varios estados antes de que del menstruo de nuestra meretriz sea extraída la Diadema Real.


SÍ.





panfredo escribio:
Así como el Acero es atraído hacia el Imán, y que el Imán se vuelve espontáneamente hacia el Acero, así el Imán de los Sabios atrae a su Acero. Por ello, siendo el acero la mina del oro, del mismo modo, nuestro Imán es la verdadera mina de nuestro Acero.


.

panfredo escribio:
II
Notifico, por otra parte, que nuestro Imán tiene un centro oculto, donde abunda la sal, que es un menstruo en la esfera de la luna, que renueva al Oro al calcinarlo. Este centro se vuelve espontáneamente hacia el Polo, en el que la virtud de Acero es exaltada por grados. En el Polo está el corazón de Mercurio, que es un verdadero fuego en el que reposa su Señor. Navegando por este gran mar, para alcanzar una y otra Indias, gobierna su curso por la presencia (per aspectum) de la estrella del norte, que te hará aparecer a nuestro Imán.


Shocked

SÍ!

panfredo escribio:
III
El Sabio se alegrará, pero el necio hará poco caso de ello y no se instruirá en la sabiduría aunque haya visto al polo central vuelto hacia el exterior (extraversum) y marcado con un signo notable del Todopoderoso. Son tan obstinados que aunque vieran estas maravillas, no abandonarían sus sofismas ni entrarían en el camino recto.


CLARO!

panfredo escribio:
¿Quién es el Mago lo suficientemente sabio como para inferir que ha nacido un nuevo Rey, más poderoso que todos los otros, que redimirá a sus hermanos de la impureza original, que debe morir y ser exaltado a fin de que dé su carne y su sangre para la vida del mundo?


Shocked


panfredo escribio:
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber escondido estas maravillas a los sabios y a los prudentes para revelarlas a los niños pequeños.


ouuulleah!


panfredo escribio:
Del mismo modo, en nuestro Microcosmos, hay aguas minerales salidas del centro que se manifiestan, pero aquellas que están encerradas en el interior, escapan a nuestra vista y, sin embargo, existen en realidad.


yesss



panfredo escribio:
Por eso tú, estudioso principiante, has de saber con certeza que, sin esfuerzo y sin trabajo, no llevarás a cabo nada ni podrás operar al principio. Aunque luego es la naturaleza quien hace sola el trabajo, sin que tengas que poner la mano, si no es para aplicar exteriormente, un fuego moderado.


SÍ!



panfredo escribio:
II
Comprende pues, Hermano, lo que dicen los Sabios cuando escriben que deben conducir a sus Águilas a devorar al León; cuantas menos Águilas hay, más ruda es la batalla e igualmente tardía la victoria. Pero la operación se presta a ejecutarse perfectamente con un número de siete o nueve Águilas.

El Mercurio Filosófico es el pájaro de Hermes, ora llamado Ansar, ora faisán, ora esto, ora lo otro.


JODER, PUES CLARO, COÑÑÑÑIO!!!!!

http://i36.tinypic.com/10ynin6.jpg


Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil



panfredo escribio:
V
De ello nacerá el Camaleón, o sea nuestro Caos, donde están ocultos todos los secretos no en acto, sino en potencia. Este es el niño Hermafrodita, que ha sido envenenado desde la cuna por la mordedura del rabioso Perro de Jorasán, por lo cual una Hidrofobia perpetua o miedo al agua lo ha vuelto necio e insano. Aunque el agua es el elemento natural que está más cerca de él, le tiene horror y huye de ella. ¡Oh Destinos!


me corrrro de gusssstirrinínnn!

panfredo escribio:
IV
Se encuentran efectivamente en nuestros principios muchas superfluidades heterogéneas imposibles de reducir a la pureza (la conveniente para nuestra obra) y que hay que purgar hasta el fondo, lo que es imposible de hacer si se ignora la Teoría de nuestros Secretos, mediante la cual enseñamos a extraer la Diadema Real del menstruo de la meretriz. Una vez conocido este medio, se requiere aún un gran trabajo, tanto que, como dice el Filósofo, varios abandonaron la obra inacabada a causa de las terribles dificultades.


VICTORIA O MUERTE!!!

http://i30.tinypic.com/20z8xsi.gif



panfredo escribio:
II
Este fuego sulfuroso es la simiente espiritual que nuestra Virgen (permaneciendo no obstante inmaculada) recoge, pues la Virginidad puede soportar un amor espiritual sin ser corrompida, como la experiencia y el Autor del Secreto Hermético lo demuestran. Es gracias a este Azufre que nuestro Mercurio es Hermafrodita o sea que contiene al mismo tiempo, a partir del mismo grado visible de digestión, un principio activo y un principio pasivo. Si es unido al Sol, lo ablanda y lo disuelve por el calor templado que exige el compuesto; por el mismo fuego, se coagula a sí mismo produciendo por su coagulación al Sol y la Luna según el deseo del Artista.


buahh Shocked

panfredo escribio:
sin embargo, la muerte debe preceder necesariamente a la unión perfecta para que, después de la muerte, sean unidos simplemente no en una perfección, sino en mil perfecciones.


joder, sí!!


panfredo escribio:

VI
Hay un azufre pasivo en el Mercurio que tendría que ser activo; hay que introducirle, por lo tanto, otra vida, de su misma naturaleza, que suscite la vida latente del Mercurio. De este modo la vida recibe a la vida; entonces, finalmente, (el Mercurio) es cambiado radicalmente y rechaza espontáneamente de su Centro a las impurezas y escorias, como ya lo escribimos suficientemente en los capítulos precedentes. Esta vida se encuentra solamente en el azufre metálico; los sabios lo buscaron en Venus y en substancias semejantes, aunque en vano.


buahh Shocked

panfredo escribio:

Por lo que atrae hacia sí como un Imán, absorbiéndolo y escondiéndolo en su vientre. Y el Todopoderoso le imprime su sello real. Entonces, los Magos se alegraron, no sólo por haber encontrado el azufre, sino también por verlo totalmente preparado.


uf.

panfredo escribio:

Por ello intentaron templar esta malignidad del aire por las Palomas de Diana y les respondió el éxito. Mezclaron entonces la vida con la vida, humedecieron la seca mediante la líquida, animaron la pasiva por la activa y vivificaron la muerta por la viva. Así, el Cielo estuvo nublado por un tiempo pero, tras abundantes lluvias, ha recobrado la serenidad.


me corrrro. Shocked


panfredo escribio:
XI
De allí salió el Mercurio Hermafrodita. Lo pusieron sobre el fuego y en un tiempo de ningún modo largo, lo coagularon, encontrando en su coagulación al sol y a la luna.


Shocked Shocked

panfredo escribio:
XIV
Por lo que casaron a estos dos cuerpos, los encerraron en un vaso de vidrio y los colocaron sobre el fuego y dirigieron el resto de la obra durante un largo periodo, como lo exige la naturaleza. Así fue vivificado el muerto y murió el vivo, se pudrió el cuerpo y el espíritu resucitó con gloria y el alma fue exaltada en una Quintaesencia, medicina suprema para los animales, vegetales y minerales.



Shocked

panfredo escribio:

Quinto, paciencia, para que la obra no sea llevada apresuradamente y con precipitación.


CVM PATIENTIA.

sí joder, sí!

Shocked

panfredo escribio:
Verdaderamente, yo no he hecho lo mismo, sometiendo así mi voluntad al beneplácito divino, que en este último período del mundo me parece querer revelar estos tesoros. Por lo que no creo que el arte se envilezca y desaparezca. Esto no puede ocurrir, pues la verdadera sabiduría se guarda a sí misma en honra eternamente.


así es. nos acercamos. se acerca. se ve. se oye. se toca. se huele. se gusta. se siente.


panfredo escribio:
Cualquiera que ha escapado a un peligro de muerte inminente se volverá, ciertamente, creedme, más sabio para el resto de sus días. Las mujeres de los célibes y los hijos de las vírgenes, dice el proverbio, están siempre bien vestidos y bien alimentados.


qué grande.




panfredo escribio:

En efecto, algunos dicen: "Si yo poseyera estos secretos, me comportaría de otro modo". Que sepan, sin embargo, lo penoso que es para las personas de espíritu el convivir con imbéciles; pues las personas de espíritu son astutas, sutiles, perspicaces, tienen los ojos de Argos, algunos son curiosos, otros maquiavélicos, intentan comprender la vida, las costumbres y los actos de los hombres; en todo caso son personas con las que, cuando se ha contraído con ellas una especie de familiaridad, es muy difícil disimular.


Twisted Evil


panfredo escribio:

Potencia que puede, en pocos días, ser convertida en acto: entonces el oro ya no es oro, sino el Caos de los sabios.


Twisted Evil Twisted Evil

panfredo escribio:

Por esto mismo los Filósofos que dicen que su oro está vivo te ordenan a ti, investigador de este arte, que vivifiques al muerto. Si lo conoces, y preparas el agente realizando la mezcla según las reglas, tu oro no tardará en volverse vivo, y en esta vivificación, tu menstruo vivo, morirá.


ahá!

panfredo escribio:

Por lo que es evidente que hay que tomar su oro cuando está muerto y su agua cuando está verdaderamente viva, y en este compuesto, después de una breve decocción, la simiente del oro se vuelve viva y el Mercurio vivo, muere; [size=16]es decir, que el espíritu se coagula por el cuerpo disuelto y que uno y otro se pudren en forma de limo hasta que todos los miembros del compuesto son dispersados en átomos. Esta es, pues, la naturaleza de nuestro Magisterio.[/size]



Shocked

panfredo escribio:

Verdaderamente no estamos celosos de este saber pues anhelamos que, a través de estos escritos, dispongas de él. Por otra parte, dimos a conocer lo difícil que es la preparación del Mercurio Filosófico, cuya principal dificultad reside en las Palomas de Diana, que están envueltas en los eternos abrazos de Venus y sólo son vistas por el verdadero Filósofo. Este único conocimiento (scientia) es la perfección de la Teoría , ennoblece al filósofo, descubriéndole todos los arcanos de nuestra ciencia; tal es el nudo gordiano que aquel que comienza en el arte no sabrá deshacer jamás si el dedo de Dios no está allí para guiarlo. Y es tan difícil que si quieres llegar a su conocimiento exacto, necesitas para este trabajo una gracia peculiar de Dios.


uf. Shocked

panfredo escribio:

Nuestro oro es producido por la naturaleza, perfeccionado en nuestras manos por nuestro uso, que yo he encontrado y del que me he servido, conocido apenas por un artista entre cien mil, a menos que tenga un conocimiento muy profundo del reino mineral. Por otra parte, se encuentra en un sujeto accesible a todos (omnibus obvio), pero que está mezclado con muchas superfluidades; lo haremos pasar por muchos exámenes y combinaciones, hasta que sean eliminadas todas las escorias y sólo quede de él lo puro, aunque con algunas heterogeneidades. Sin embargo no lo fundimos, pues su tierna alma perecería y estaría tan muerto como el oro vulgar. Pero lávalo en el agua que lo consume todo (excepto nuestra materia) y entonces nuestro cuerpo se convierte en algo parecido a un rostro de cuervo.


inmenso. Shocked

panfredo escribio:

IV
Diana sabe completar esta obra, si está envuelta en los inviolables abrazos de Venus: Ora al Todopoderoso para que te revele este misterio que he explicado al pie de la letra en mis capítulos precedentes y donde este secreto ha sido tratado de manera llana. No hay una palabra o un punto superfluos, ni falta ninguno.


sí!


panfredo escribio:
A lo que responderemos: ¿Qué es nuestra obra? ¿Acaso hacer la piedra?. Verdaderamente es la obra final, pero la verdadera obra consiste en descubrir la humedad en la que el oro se licúa como el hielo en agua tibia; encontrar ésto es nuestra obra.


u
f
Shocked


panfredo escribio:
Pues en esta obra es engañoso todo lo que cuesta caro.


CLARO!!!!!


panfredo escribio:

I
Se ha hablado del Mercurio, de su preparación, proporción y virtud; también del azufre, de su necesidad y uso en nuestra obra. He enseñado como había que prepararlos y de que manera se tenían que mezclar. También hablé mucho del vaso donde tenían que sellarse. Pero te advierto que hay que entender todo esto con un grano de sal, no sea que, procediendo al pie de la letra, te suceda a menudo errar.


Con la Verdad te engaño.
refranero portugués.

Twisted Evil Twisted Evil

panfredo escribio:
Nuestro oro es, en efecto, un Cahos cuya alma no huye a causa del fuego, mientras que el oro vulgar es verdaderamente un cuerpo cuya alma debe, para protegerse de la tiranía del fuego, refugiarse en un lugar bien fortificado. Esto es lo que hace decir a los Filósofos que el fuego de Vulcano es la muerte artificial de los metales, porque todos los que han pasado por la fusión, han perdido en ésta su misma vida; por lo tanto, si sabes aplicarla con ingenio, ya sea a tu cuerpo imperfecto, ya al dragón ígneo, no necesitas otra llave para todos nuestros Arcanos.


ouuuyeah! Shocked

panfredo escribio:

VII
Además, si trabajas con nuestro sol te será preciso hacer cebación, la imbibición y la fermentación, que harán crecer su fuerza hasta el infinito; en la otra obra necesitas primero iluminarlo e incerarlo, como lo explica abundantemente el Gran Rosario.

VIII
Finalmente, si operas sobre nuestro oro, puedes calcinar


joder chavalote. inmenso.

Shocked

me lo pirateo por entero y pal blog de La Bexxxtia.

te va un siñpático correíto...

http://i33.tinypic.com/5phnw3.jpg


http://i36.tinypic.com/23r6a7k.jpg


GnuPG Key ID: 0x8B0DB4DA


ñejñejñejj
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...tictactictactictac...
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Darth Toxic



Unido: 29 May 2008
Mensajes: 202

MensajePosted: Sun Oct 19, 2008 5:41 pm    Enviar tema: Responder citando

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panfredo



Unido: 18 Dec 2007
Mensajes: 264
Localizacion: Costa Rica

MensajePosted: Thu Feb 24, 2011 6:39 am    Enviar tema: Responder citando

la alquimia no es otra cosa mas que la representacion en el micromundo de los codigos estructurales, formativos y funcionales del Adam Quadmon
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Benedictus sit Dominus Deus Noster qui nobis dedit Scientiam Summam.
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